Llegendes del Regne de Valencia: La lliberacio d’Oriola.

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   Els araps d’Alacant havien decidit sublevar-se contra els cristians, per a desfer-se del jou de Castella. Era llavors alcalde d’Oriola el moro Benzaddón, qui havia tingut, en temps, de nodriça dels seus dos fills, a una cristiana, a la que li professava molt d’estima. Esta bona dona, coneguda per Armengola, per ser la dona de Pere Armengol, vivia en l’arraval mossarap de Roche ( el Roig ), conegut hui per Rabaloche.MurallaEsquema

  La conjuracio estava preparada per al dia 16 de juliol d’un any que no se sap i uns dies ans Benzaddón manà a la Armengola un emissari secret anunciant-li el proyecte i prevenint-la per a que ixquera de l’alcassaba i s’acovilara en la seua familia en l’interior del seu castell. A l’enterar-se l ‘antiga nodriça de la terrible conjuracio i del fi que se preparava per als cristians, no se va acontentar-se en salvar la seua vida, sino que idea la manera de lliurar a tots els cristians de la terrible matança. Per tant, previngue en el major secret i organisà habilment una estrategica maniobra per alvançar-se als moros.
La vespra de la conjuracio, quan encara era de nit tancada, elegi a dos jovens cristians dels mes valents. Ruidoms i Juan de Arún i els vesti en robes de les seues filles, dins d’elles amagaren totes les armes possibles i , en companyia de Pere Armengol, s’encaminaren els
quatre al castell de l’alcait moro, a on els guardians estaven avisats que devien deixar-los pas franc. Nomes entrar en ell, Ruidoms i Juan de Arún se dirigiren en els seus disfrassos femenins cap als guardians i, sense donar-los temps de chillar, els donaren mort en un instant. Immediatament, atroncaren les portes de l’entrada, per a que ningu pugera eixir a donar la veu d’alarma. No Obstant, els guardies que venien a reemplaçar als assessinats, al vore l’ocorregut, donaren l’avis i en pocs minuts tots els moros de l’interior del castell, manat per el mateix alcait, se prepararen per a la defensa. Pere Armengol, la seua dona i els dos jovens cristians, lluitaren heroica i animadament, feren d’aquell, combat, desigual en numero, una batalla encarniçà, en la que l’habilitat tingue mes valor que les mateixes armes. tal va ser el panic que invadi als habitants de aquell recint, que la dona de Benzaddón, creguen-se perduda, se tira per una finestra en una de les seues filles.
L’alcait, enfadat per la traïcio de l’Armengola, lluita en un valor inaudit i feri mortalment a Juan de Arún, que quedà ensanguinat en terra. L’Armengola, llavors, correge a una de les eixides i avisa a tots els cristians, que esperaven una senyal, amparats en la foscor de la nit. A les ordens de la valenta dona, irromperen en el castell i ocuparen les torres, arborant la creu en l’almena mes alta. La lluita se declara llavors per els cristians, que superiors en numero, donaren mort a l’alcait i a tots els habitants del recint. Acabada la batalla, els cristians baixaren a les llobregues masmorres del castell i lliuraren a varis centenars de presoners que havien patit calabos durant molts anys i estaven extenuats per la fam.
Quan aplega la matinada i l’eixèrcit moro es dirigi, ignorant de tot l’ocorregut, cap a l’arraval Roche a fer la matança que lins havien ordenat, se varen vore sorpresos per la gesta de l’Armengola. Ya se disponien a presentar batalla contra ells, com a venjança, quan reveren la noticia de que don Jaume el Conquistador alvançava cap a Oriola. Els moros, vent-se perduts, mamprengueren la fugida, en anim de salvar la vida.

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Gloriosa enseña del Oriol (haz o enverso), bandera de Orihuela.

Al dia següent, tots els cristians d’Oriola, reveren entre clams a don Jaume I celebraren jubilosos la seua lliberacio. Encara hui se conta en Alacant est heroic succes, i n’hi ha qui diu que la victoria que obtingueren els cristians en el castell fon deguda, en gran part, a
l’intervencio de les santes Justa i Rufina, que se transformaren en estels, ficant-se una en la torre de l’homenage i l’atra sobre els torrellons de l’arraval.
Des de llavors, tots els anys, el 17 de Juliol, celebra Oriola, en esteles que s’encenen damunt de les ruïnes del famos castell, el feliç acontenyiment de la seua lliberacio.

Traducció: En Fco Javier Mir López.

García de Diego, Vicente (1999) Leyendas de España. Editorial Unipersonal S.A, pp 645-646.

Orihuela (Origüelica del Señor; Tierra noble de la Armengola) celebra “El Día del Pájaro” el 17 de julio, fecha en que el Infante don Alfonso (luego Alfonso X “El sabio”), hijo de Fernando III, “toma” Orihuela a los musulmanes. Datado en 1243 y aún hoy es fiesta en Orihuela.

Desde el Tratado de Cazorla (1179) Aragón y Castilla acordaron el reparto de los territorios del antiguo reino de Tudmir. La presión militar de la Orden de Santiago sobre las tierras del viejo Reino de Tudmir (el visigodo Teodomiro) tuvieron como consecuencia el Tratado de Alcaraz (1243) por el que Ibn Huad al-Dawla (rey de Murcia) permitió a Fernando III “El Santo” entrar en todos los castillos de su territorio para mantener el orden en las ciudades, a cambio de una buena parte de las rentas (parias). De facto, se constituyó en un reino tutelado donde los musulmanes conservaban sus propiedades y sistema social, así como su religión. Fernando envió a su hijo Alfonso a hacer cumplir el Tratado.

Al principio la entrada de castellanos fue admitida, pero bien pronto algunos territorios se rebelaron. La sublevación mudéjar (1264-65) fue la más importante e hizo que castellanos y aragoneses se emplearan militarmente a fondo. De hecho Jaime I entra en Orihuela en la navidad de 1264 para mantener la estabilidad de la zona, perteneciente a Castilla. Olvidado el Tratado de Alcaraz es un rey cristiano quien ayuda a otro y además es su yerno, a pacificar el territorio. Pero las sublevaciones se suceden y no será hasta 1296 cuando Jaume II conquista la ciudad definitivamente y con la Sentencia Arbitral de Torrellas (1304) Orihuela es el límite sur de la frontera del Reino de Aragón.

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El Oriol, símbolo de Orihuela, sobre el estandarde de la ciudad de Orihuela.

 

 

 

Orihuela celebra su reconquista el 17 de julio, conmemorando la entrada de tropas castellanas en 1243. Hay constancia documental que desde el año 1400 se celebran dichas fiestas, y desde 1609 está documentado que el Estandarte de Orihuela (como la Senyera Valenciana) no se inclina más que ante el Altísimo, se traslada siempre ergida. La bandera, pendón o estandarte linguado, lleva las Armas del Reino de Aragón, junto a las santas Justa y Rufina (sevillanas ellas) y al “pájaro Oriol“, la oropéndola (Oriolus oriolus; “plumas de oro”), que remata el mástil de la bandera, al menos desde 1602.

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Jardinería del Fuego

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En memoria de D. Antonio Caballer.

“El pirotécnico valenciano es un jardinero del fuego”

Transcripción del artículo publicado en la Revista Vértice nº 55, 4/1942 por José Antonio Pérez Torreblanca. pp 26, 27 y 89.

“Cuando hablé, por primera vez con un “cuheter” valenciano llevaba demasiadas pretensiones imaginativas. Lo mejor de los grandes fuegos artificiales es que se nos quedan dibujados en la cámara oscura del sueño y permanecen en el recuerdo mucho más tiempo que las demás alegrías de la fiesta. Tenía, pues, muy presentes aquellos viejos castillos de la infancia, cuyas rosas de fuego giraban como prendidas en la maceta, sujetas a una prohibición terminante de emprender el vuelo. Entonces la pirotecnia entraba en la categoría de las formas que pesan. Una excesiva preocupación euclidiana de los artificieros cerraban al fuego volante las puertas, del cielo. Giraban las ruedas de colores, dibujaban cornisas y guirnaldas, y sí algún cohete real crujía allá en lo alto, podía pensarse que su vuelo practicaba un remate de torre exactamente previsto en la total arquitectura del castillo.

La pirotecnia era todavía sierva de carpinteros y albañiles. Los retablos de fuego llevaban más madera que otra cosa, y el juego de imaginación en sus creadores se ceñía a las exigencias lineales del arte de edificar, y más al neoclásico que al barroco, porque la edad de oro de la vieja pirotecnia fue en las noches del Renacimiento italiano.

Y sin previo aviso, creyendo que la grandiosidad de las fiestas de fuego consistiría en una exacerbación de sus notas arquitectónicas a base de “bombardeos romanos”, de fuegos nevados y de “caprichos” de huerta, vi en Valencia el primer castillo de las fallas. De momento pensé que aquella magnífica concentración de fuegos volantes pertenecía al orden gótico. Una buscada levedad en el arranque de la cohetería, para encontrar muy alto el punto de la ojiva, y estallar en seguida en una plenitud de color de vidriera. Casi me imaginaba allá arriba, entre las nubes de petardetes color caramelo, los doce rostros intensos de los doce Apóstoles.

Pero continué viendo castillos valencianos. En todos había idéntica obsesión de ingravidez y alarde volante. No era posible suponer que los creadores de aquellas maravillas sometieran su inspiración a las rigideces de ninguna concepción arquitectónica, ni siquiera del gótico ascensional. Aquello era ya navegación libre, e incluso aviatoria. La pirotecnia civil había remontado el vuelo decididamente, y buscaba para sobrevivirse, como el entero impulso vital de nuestra generación, los caminos del cielo, ya muy trabajados por su hermana gemela la pirotecnia militar.

Todo esto he querido decir cuando afirmaba al comienzo que fui a conversar con un “cuheter” valenciano llevando por mi parte demasiadas pretensiones imaginativas.

Llegué a Moncada una mañana. En el plano de la Valencia pirotécnica, el círculo de la capitalidad pasa por tres puntos: Godella, Benimámet y Moncada. En los tres hay un cielo azul y tibio, dotado de maravillosas calidades transparenciales para hacer en él los ensayos privados del fuego artificial. Todo el cielo de Valencia es una magnífica ‘‘cámara aerodinámica” para el cálculo de las, luces de fiesta en las altas noches de estudio.

Me dijeron, que en Benimámet había un “cuheter” a quien llamaban el “loco del cielo”, por la temeridad con que lograba los tonos violetas, a base de azufre, que es peligrosísimo de manipular en contacto con los demás productos de la cabeza, del cohete.

Pero elegí Moncada porque allí tiene su estudio “el pirotécnico más viejo de todo el reino”. Acaso el más viejo del mundo. No sé si algún coreano, de esos que escriben con pólvora y goma laca el nombre de Hiro-Hito en los cielos japoneses, le llevará, todo lo más, tres o cuatro años. Los japoneses son los mejores pirotécnicos porque trabajan con sustancias sutilísimas, impalpables, envueltas en papel de arroz, leve como un suspiro. Y además siempre hay allí alguien más viejo que todo el mundo.

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Antonio Caballer Llorens “el Tort” (Fuente). Fundador de la firma Antonio Caballer Llorens, 1877. Segunda generación de una gran dinastía de polvoristas. Hijo de José Caballer Garcés y de Bárbara Verdeguer Albert.

Pero este viejo Zeus de Moncada vale un imperio, Tiene el taller taladrado en la tosca de su huerta, rodeado por dieciocho hanegadas de naranjos, de trigales y de esponjosa tierra abancalada, que es suya. El ruido de la machacadora de pólvora se abre paso entre vaharadas de perfume nupcial de los naranjos. Abajo, en la mina, trabajan las muchachas domesticando la pólvora en unos paquetitos de papel rosado, inocentes como caramelos baratos. Van y vienen los jóvenes, sus hijos, que han heredado la técnica, el peligro y la afición al fuego.

Antonio, el viejo Zeus de Moncada, es la estampa de un “llauraor” valenciano. El, que ha sido el genio creador de la pirotecnia, aeronáutica, toda ella superestructura, velamen sin obra muerta, habla de su oficio con la familiaridad que el jardinero trata de sus planteles. La pólvora negra y el nitrato de barita cobran en sus palabras una inocencia vegetal que encanuta. Dice: “Esto de la goma laca…” Y es como si estuviera hablando de la palomina, de la serpeta, del mejor abono para cultivar los azufaifos.

Lo que pasa es que el pirotécnico valenciano es un jardinero del fuego.

Hay tres palabras que este hombre no ha pronunciado en toda su vida: “fantasmagoría”, “gótico” y “taumatúrgico”. De modo que cuando le hablé de mis espontáneas clasificaciones de estilos, de tendencias más o menos académicas en la proyección de los voladores, el hombre se me quedó mirando con mucha compasión, y me avergoncé. Debí de tomar un aire terriblemente intelectual. El parpadeaba con su único ojo sano.

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El Mestre Coeter, En Juan García Estelles (centro) clavando un “masclet” en el suelo. (Fuente), durante el montaje del “Engraellat” en la Falla Almirante Cadarso-Conde Altea, 2010.

—Cuando tenía ocho o nueve años—me dijo—fui con mi padre a disparar un castillo en las fiestas de la Virgen. Andaba yo entre los palos de la instalación y los morteretes, mientras se iba pegando fuego a cada cosa. De pronto, un “masclet” hizo explosión antes de salir del cañón, y la metralla me llevó este ojo. Entonces fue cuando le torné afición al oficio…

 

El hortelano del fuego sigue en Valencia aderezando silenciosamente sus planteles de luces, guiado por estos ángeles, “isidros” del empirismo y la tradición familiar que le dispensan del estudio de la química orgánica. El “cuheter” lleva desleída su licenciatura en la masa de la sangre. Tres, cuatro y más generaciones, que en algún caso enlazarán con la flor de los artificieros moriscos, le han transmitido un patrimonio que consiste, sí, en la forma de manipular los ingredientes, pero sobre todo en el modo especial de situarse humanamente ante las fuerzas secretas, potenciales, del fuego. El mismo Antonio, esta estampa formidable de Zeus tuerto sobre fondo valenciano de naranjos y dinamita, me compara su afición—la afición que mantiene a todo pirotécnico en la práctica de una artesanía 110 siempre remuneradora—con la del torero.

—Uno no sabe por dónde viene el toro, mientras que ellos, poco más o menos, entienden bien por dónde han de engañarlo, porque lo ven. Figúrese usted quién podía esperarse el “derrote” que se me llevó este ojo…

Esto de juzgar con fuego a los jardines milagrosos del cielo es, con sus características actuales, como todas nuestras cosas, un fenómeno de casta. De mejorar, con nervio y con solera de sangre española, una forma de expresión poética que nos es extraña en su origen. No me refiero con esto solamente al pirotécnico, sino a su público. Hay una manera valenciana dé sacar el gusto a la pólvora; de olerla y de “sentirla”. Lo bueno de las tracas —y este año mi Zeus de Moncada ha quemado setenta mil metros de ellas en las fiestas falleras—, es saber aguantarlas de cerca sin pestañear, apretando los dientes, “pudiéndolas”. En fin: saber esperar de ellas, con los ojos abiertos, la visita de la muerte, estas guirnaldas de “trueno y estopi” se enreda nada menos que toda una actividad valenciana, española, ante la muerte militar. El que resista impávido una “cordá” de las que revientan en Torrente por las fiestas del Cristo, ese sabe ya lo que de fantasma, de tenebrosa escenografía, destinada a dañar el valor antes que la piel, hay en la deflagración de las granadas de guerra.

Nuestro mejor destino es recoger las grandes creaciones del mundo y rejuvenecerles la casta. Hay dos anécdotas muy significativas para este ensayo sobre la jardinería espiritual del fuego.

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Exposición Regional de Valencia : Concurso internacional de fuegos artificiales : Apertura 1º mayo 1909 – Stolz, Ramón, 1872-1924. BIVALDI

En 1909, para festejar la Exposición regional, los organizadores contrataron a “signore Chabotti”, el mejor pirotécnico italiano. Chabotti desplegó bajo la noche toda la delicadeza floral de sus colecciones. Pero lo que produjo verdadero asombro fue su modelo de “carcasa palmera”, que monumentalizaba en un momento la gracia crepitante y agigantada del árbol levantino. La sorpresa de los artificieros valencianos no tuvo límite. Aquello—me ha dicho el anciano Júpiter de Moncada—superaba los sueños profesionales del “cuheter” más ambicioso. Fue cosa de asaltar el almacén del italiano y deshacer en silencio una de aquellas bombas asombrosas para descubrirle el secreto. Antes de que Chabotti saliera de Valencia ya se disparaban aquí “carcasas” mejores que las suyas, con ocho y diez tiempos, y las más vistosas variaciones botánicas. Es muy posible que entonces se anidara el ciclo “aeronáutico” del fuego artificial, cuando ya los “Chaudron” de los primeros aeroplanos habitaban de falsas explosiones el cielo veraniego de Biarritz.

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Ca. 1921 (Fuente: eBay Italia)

En otras fiestas—no hace apenas diez años—hicieron acto de presencia los maestros de la pirotecnia inglesa. Tal vez la estampa literaria de los “water-musics”, coronados de luces artificiales de púrpura y esmeralda, que copiaban en las aguas del Támesis la sombrilla de la Reina Victoria, hizo augurar a los valencianos un espectáculo de estupenda belleza. Pero quemaron el primer castillo, y la gente apenas se percató. La pirotecnia inglesa era tímida, excesivamente insinuada, sin demasiado afán de grandiosidad, como para ser disparada en el jardín familiar después de la cena. A la noche siguiente, los piro-jardineros de Moncada tuvieron el éxito más grande de su vida.

—Veamos, maestro: ¿No habrá un tratado árabe de pirotecnia, aunque sea apócrifo, “escrito” por algún mozárabe de Denia? A mí, particularmente, es lo que más me gustaría descubrir…, o, en último extremo, falsificar. ¡Qué maravillas piroflorales pudo formular un moro levantino a base de azufre, pétalos de rosa y goma laca!

El buen viejo no sabe nada de historia de su oficio, y, sin embargo, lo hace muy bien. A duras penas se encontraría un huertano que haya leído a Plinio; pero aquí siguen naciendo rosas blancas para los ramos de bodas, tan fragantes como las de la Roma esponsalicia en tiempos del Emperador Augusto.

He sabido después otras noticias eruditas que me han llenado  de alegría. Sí hubo moro artificiero que escribió sus recetas a fines del siglo XII. Se llamaba Nedjen Eddin Hassan Alzammah; pero no me atrevo a asegurar—pues Ben Basan no lo dice—que naciera en Denia. Es lástima, pero, como si se me realizara un sueño, veo que sus recetas son enteramente jardineras: “flor de jazmín”, “garbanzos”, “guirnaldas”, “ flor experimentada”… Y, además, en un folleto cuyo autor se escondió detrás de “J. L. y A”, publicado en Zaragoza en 1853 (Imprenta de J. Magallón), hay recetas múltiples, tomadas secretamente a M. Francois Charlen, a base de “nitrate”, “clórate” (sic) de potasa, de estroncina, etc.

Cuando volví a decir estas cosas a Júpiter de Moncada, tonante y campesino, se me quedó mirando y riendo -con su único ojo sano.

Y es que estos hombres tienen más imaginación que el moro, el francés y el italiano juntos. Pero, además, la tienen en las manos, que es donde hace falta”.

Nota:

Diario “Las Provincias”: Tracas y fuegos artificiales animan las veladas, 1909.

“Los fuegos artificiales, en la Pista Central, han servido para atraer público a las numerosas veladas celebradas. Se ha organizado un concurso para estimular a los industriales pirotécnicos tanto a nivel nacional como internacional. Se contrató la casa inglesa Broock, que ha presentado los planos de tabletas. En ellos aparece el dibujo de buques, figuras y retratos, trazados con luces de bengala.

Han gustado mucho los voladores del oriolano Cánovas y la rueda de la guasa del granadino Hernández. El italiano Chiabotti asombró con carcasas de una a doce explosiones, productoras de inmensas palmeras de fuego y luz”.

1909

Encabezamiento tomado de: España en 1000 carteles / Jordi y Arnau Carulla
Impreso en el ángulo inferior derecho: “PRIMER PREMIO” (BIVALDI)

Diario “La Correspondencia de España”. Martes 10 de Mayo de 1910, página 4:

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Juan García Estelles, “Mestre Coeter” y Javier Martínez Santamaría

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Marcus Cornelius Nigrinus Curiatus Maternus y Marco Valerius Propinquus Grattius Cerealis

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municipios romanos

Bonet, H., ALBIACH, R., & Gonzalbes, M. (2003). Romanos y visigodos en tierras valencianas. Diputación de Valencia. 188

La población valenciana de Llíria se encuentra en la comarca del Camp de Turia, a 25 km de Valencia capital. La antigua ciudad íbera de Edeta, capital de la Edetania, situada en el cerro de San Miguel, fue destruida durante las guerras sertorianas por las tropas de Sertorio en el 76 a.C. Sus habitantes se trasladaron a la llanura, donde fundaron la nueva Edeta. Ésta llegó a ser municipio romano y alcanzó su máximo esplendor en el siglo I d.C. gracias, posiblemente, a uno de sus más ilustres ciudadanos, el senador consular Marcus Cornelius Nigrinus Curiatus Maternus, que llegó a rivalizar por el trono imperial con Trajano y al poco conocido e ilustre militar, contemporáneo de Marco Nigrino, edetano como él, Marco Valerius Propinquus Grattius Cerealis (Marco Valerio Propincuo Gracio Cereal).

 

 

Marco Cornelio Marci filio Galeria Nigrino Curiatio Materno conocido como Marco Cornelius Nigrinus Curiatius Maternus, nacido en Liria Edetanorum (Llíria-Valencia), en la provincia romana de la Tarraconense, siglo I d.C. alrededor del año 40, adscrito a la tribu Galeria. La tribu Galeria estaba muy extendida en Hispania, y Edeta pertencía a esta tribu. Hijo de una familia rica dedicada a la explotación de lapis specularis o vidrio espejuelo en Segóbriga (Saelices-Cuenca). Su padre, de origen indígena y edetano, Marco Cornelio Nigrino, recibiría el cognomen Cornelius (este gentilicio se encuentra representado muy a menudo en las inscripciones de la ciudad) y la correspondiente ciudadanía en tiempos de Augusto cuando Edeta promocionara al estatuto de Municipium Civium Romanorum.

Marco Cornelio Nigrino (padre) se habría casado con Curiacia Materna (Curatius Maternus), perteneciente a una familia Bética de origen italiano (etrusco) quien podría haber sido hermana de uno de los oradores de origen itálico más importantes e influyentes de la Bética en ese periodo (siglo I), Curatius Maternus, senador romano; aparece como principal interlocutor en el «Dialogus de oratoribus» de Tácito.

Con la unión de ambas familias se constituiría una de las gens hispanorromanas más poderosas de ese tiempo, para muchos autores esta evidencia les lleva a la conclusión que Cornelius Nigrinus, probablemente era descendiente de una familia ecuestre (Caballeros plebeyos). La tribu Curatius (a la que pertenecía la familia materna), era plebeya de origen etrusco, fuera de Italia constan casi exclusivamente en Hispania y Dalmacia (Croacia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro).

Marco Cornelius Nigrinus fue adoptado por el senador Curiatius Maternus añadiendo, a su nombre, el gentilicio y el cognomen de su padre adoptivo. Marco Cornelius Nigrinus Curiatius Maternus.

Las inscripciones honoríficas de Cornelius Nigrinus  fueron halladas en Lliria o en sus inmediaciones (cinco monumentos epigráficos), dos más procedentes de los campamentos de Mirebellum (Mirebeau-sur-Beze -región de Borgoña-Franco Condado- Francia) y Oescus (Gigen-Bulgaria) y un Diploma Militar fechado en al año 93 en Siria siendo Cornelio Nigrino gobernador de aquella provincia, por la licenciatura de algunos legionarios.

La lápida, con arreglo a la reconstrucción actual debía tener primitivamente una dimensión de 85 X 155 X 23 cm. Tal vez estuviera colocada en el friso de la basilica thermarum de las termas mayores de Mura (santuario oracular y termas), donde se recuperó una sección. Otro de los fragmentos de la lápida honorífica de Cornelius Nigrinus apareció en Benisanó (cerca de Llíria) en una antigua villa romana, residencia de Nigrinus. En el siglo I d.C. toda la zona comprendida entre Llíria, Benisanó y Benaguasil era muy boscosa.

“A Marco Cornelio Nigrino Curiacio Materno, hijo de Marco, de la tribu Galeria, cónsul…; Tribuno militar de la legión XIIII Gémina, elegido entre los pretores (?) por el emperador Cesar Vespasiano Augusto y por el emperador Cesar Tito, hijo del Augusto; por ellos mismos designado para redactar los libros del censo; Legado del Augusto de la legión VIII Augusta; Legado del Augusto en funciones de pretor en Moesia, condecorado en la guerra Dácica con dos coronas murales, dos coronas vallares, dos coronas navales, dos coronas aúreas, dos hastas puras y ocho estandartes; Legado del Augusto como pretor de la provincia de Siria.” (Museo Arqueológico de Llíria, Valencia).

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Parte de la lápida de Marco Cornelio Nigrino Curiacio Materno conservada en el Museo Arqueológico de Llíria

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Géza Alfoldy y Helmut Halfmann (1973). EL EDETANO M. CORNELlVS NIGRINVS CVRIATIVS MATERNVS General de Domitiano y rival de Trajano. Servicio de Investigación Prehistórica, Diputación de Valencia. Serie Trabajos Varios, Núm 44, 21

Fue general del emperador Domiciano. Como tribuno de la Legio XIV Gemina sirvió bajo Nerón en Britania, y posiblemente con ella fue trasladado al Danubio en el año 67. En el año 68,  la legión regresó nuevamente a Britania. Después desempeñó los cargos de legado de la Legio VIII Augusta en Germania Superior, años 75-78; fue gobernador de Aquitania en los años 79-82 y consul suffectus en el año 83. Al concluir su mandato como cónsul accedió al cargo de gobernador de Moesia (Serbia y Bulgaria), primero de Moesia indivisa, luego de Moesia inferior; en la guerra dácica, años 86-89, bajo Domiciano, obtuvo muchas condecoraciones militares, como coronae murales, vallares, classicae y aureae, dos de cada una, ocho hasta purae y ocho vexilla.

Cursus honorum (carrera política) de Cornelius Nigrinus:

Estamentos sociales en la Roma imperial:

La cúspide ‘Domus imperatoria’ (miembros de la familia imperial), después las ‘ordines superiores’: senatores y équites con derecho a llevar determinados símbolos personales: túnica bordeada de una cenefa púrpura, más ancha (latus clavus) los senadores y estrecha (angustus clavus) los caballeros (orden ecuestre) a la que pertenecía Nigrino. Y las ‘ordines inferiores’: Plebe, libertos y esclavos. Los ciudadanos romanos (cives romanus), para progresar, debían desempeñar necesariamente una serie de cargos, tanto militares como civiles. Los cargos desempeñados en esta carrera formaban el denominado “cursus honorum”. Nigrino, hijo de un ciudadano del orden ecuestre ascendió al orden senatorial y posteriormente nombrado “consul suffectus”.

Entre los años 63 al 67 d.C. ejerció su primer cargo como oficial, pretor en la Legio XIIII Gemina, asentada en Britania (Campamento en Viroconium Cornoviorum, Wroxeter-Inglaterra) siendo emperador Nerón.

Durante los acontecimientos del año 69, (año de los cuatro emperadores) las dos legiones de Britania, la XIIII Gemina y la XX Valeria Victrix vacilan en su apoyo a la nueva dinastía “Los Flavios” (Vespasiano, Tito y Domiciano).  Maternus, ascendido a joven tribuno, participa en la batalla de Bedriacum (Calvatone, Cremona) tomando partido por Vespasiano, quien más tarde le recompensará.

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Moneda de la XIIII Gemina (Fuente)

A los 33 años es admitido al senado con rango de los antiguos pretores «adlectus inter praetorios» durante la Censura de Vespasiano y Tito (73-74), lo que le dispensa de pasar por los cargos inferiores y le permite ocupar sucesivamente tres cargos pretorianos:

Se desconoce la naturaleza exacta de su primera función pretoriana 73 al 75.

Detenta el cargo de legado, entre el 75 y el 78 de la Legio VIII Augusta en Germania superior [Argentorate (Estrasburgo)], juntamente con la función de pretor y de comandante de los ejércitos (cónsul) en la provincia de Galia Aquitania cuya capital era Mirebellum (Mirebeau sur Bèze, Francia).

Con 38 años, fue gobernador de Aquitania, como Legatus Augusti pro praetore, capital Mediolanum Santonum (Saintes, Francia).

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Estas tres altas responsabilidades le abren rápidamente el “consul suffectus” que comparte con Sex. Carminius Vetus, de septiembre a octubre del 83, bajo el emperador Domiciano, a la edad de 43 años. El puesto de cónsul era una magistratura que desde los inicios de la época imperial se limitó a un cargo que otorgaba prestigio y honor reservado a los senadores afines y/o a los amigos del emperador, sin poder efectivo, solo servía para engordar el Cursus honorum. Aunque debemos resaltar que la magistratura se revitalizaba momentáneamente con la muerte de cada emperador, cuando esto ocurría los cónsules gobernaban hasta la instauración de un sucesor.

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En el 85, los Dacios, instalados en la región que corresponde hoy a Rumania, cruzan el Danubio, invaden Moesia cuyo gobernador Caius Oppius Sabinus es asesinado. Una primera victoria romana se equilibra con el desastre de la Legio V Alaudae y la muerte de Cornelius Fuscus, prefecto del pretor. Ante este peligro que amenaza las fronteras del Imperio, Domiciano decide dividir Moesia en dos provincias. Designa dos “homines novi” de origen hispánico: Lucius Funisulanus Vettonianus (cónsul en el 78), originario de Caesaraugusta para controlar Moesia superior y a Maternus para Moesia inferior que dirigirá del 86 a 89.

Del 85 al 89 ocupa los cargos de Gobernador de Moesia, al mando de la Legio I Italica, instalada en Novae (Svishtov, Bulgaria) y de la Legio V Macedonica, asentada en Oescus (Gigen-Bulgaria). Allí participa en las campañas de Domiciano y recibe una serie excepcional de “dona militari” (condecoraciones romanas): dos Coronas Murales, dos Coronas Vallares, dos Coronas Classicas, dos Coronas Aureas, ocho Hastas Puras y ocho Vexilla. Estas condecoraciones representan el doble de lo que puede esperar o recibir un senador de rango consular y lo convierte en uno de los cinco senadores más condecorados de toda la historia militar romana.

El último cargo que desempeña M. Cornelio Nigrino es el de Gobernador de Siria, una de las provincias más ricas del Imperio, entre el 93 y el 97, como legato pro praetor consular y comanda el ejército de Siria con tres legiones: la Legio VI Ferrata, asentada en Raphanaea (Siria), la Legio IIII Scythica, la más próxima a la capital Antiochia, asentada en Zeugma, (Belkis-Turquía) y la Legio III Gallica, con campamento en Samosata (Samsat-Turquía).

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En septiembre del 96 Domiciano es asesinado y lo sucede interinamente Nerva. Un año después el nuevo emperador adopta a Trajano.

Cesa en sus funciones en el 97, cuando se produce la adopción de Trajano por Nerva, y no encontramos ya ningún rastro él. Su brillante carrera política parece detenerse súbitamente. No lo conduce ni al proconsulado de África ni al de Asia, aun cuando superaba el intervalo de tiempo necesario después del consulado para serlo (14 años). Cosa igualmente curiosa, ni la correspondencia de Plinio, ni los relatos de Dion Cassius sobre las Guerras de los Dacios (para las cuales se consteló de condecoraciones) mencionan su nombre. Ninguna dedicatoria en Roma informa de sus logros, ni da cuenta de su brillante carrera política y militar. No se recuerda su existencia. Maternus fue víctima del “damnatio memoriae” borrado de la memoria.

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Según refiere Plinio el joven probablemente en una carta en la que informa a su amigo Quadratus de una sesión extremadamente tensa del Senado. Plinio interviene contra Publius Certus, prefecto del Aerarium (tesorería militar de la roma imperial). Su diatriba levanta la cólera de los unos y la inquietud de los otros.

En la carta Plinio asegura a Quadratus que le han advertido que tenga cuidado porque Publius Certus tiene amigos muy poderosos que pudieran llegar a ser emperador, y dice textualmente “uno que es comandante en Oriente de un poderoso ejército y de grandísima reputación”.

Estamos en la primavera o el verano del año 97, Plinio nos habla, sin nombrarlo, de un aspirante al trono de emperador de Roma, que dispondría incluso como último argumento de un “orientem amplissimum exercitum”. Se refería al gobernador de Siria y comandante en jefe de las legiones destacadas en esta provincia, Marcus Cornelius Nigrinus Curiatius Maternus, militar experto, altamente condecorado y nombrado gobernador por Domiciano.

A partir de finales del siglo I  las familias poderosas de la Bética Hispana ejercen un notable  influencia en las más altas esferas de la Roma imperial, hasta la culminación de sus ambiciones con la instauración de la dinastía Antonina (Trajano y Adriano, ambos naturales de Itálica –Santiponce- Sevilla. 1º y 2º emperador de la dinastía). En Roma existía un partido hispano capaz de presentar dos candidaturas a emperador: Maternus y Trajano.

Maternus tenía una edad considerada como “viejo” en el mundo romano, 57 años. Elevado a la nobleza por Vespasiano, su familia no tenía ni la tradición ni la influencia como la de Trajano (cuyo padre había sido gobernador de Siria).

A partir de la adopción de Trajano por Nerva, Maternus desaparece de la historia, regresa a su ciudad natal Llíria,  dejando el campo libre y el Imperio a Marcus Ulpius Trajano, entonces gobernador de Germania Superior, y ahora nuevo Emperador de Roma.

Marco Valerius Propinquus Grattius Cerealis

Marco Valerio Propincuo Gracio Cereal compatriota y contemporáneo de Nigrinus, edetano como él,  desempeñó cargos en centro Europa. Desde el 79 u 80 al 82, aproximadamente, fue praefectus fabrum en Germania Inferior y durante los años 82 al 85 praefectus cohortis también en Germania Inferior y, a partir del año 85 tribunus de la Legio V Macedonica en Moesia, estuvo seguramente con Nigrinus como tribuno entre el  86 y 89, le acompañó a Siria como praefectus alae (oficial al mando de un Ala de Caballería, reservado a caballeros de la Orden ecuestre).

En una lápida hallada en Tarragona se describe la carrera de M. Valerius Propinquus Grattius Cerealis:

A Marco Valerio Propincuo Gracio Cereal, hijo de Marco, de la tribu Galeria, Edetano, flamen de la Provincia de la Hispania Citerior, que gozó de los honores de su ciudad, fue adjunto de Acci y Lusitania, promovido por el emperador Tito al orden equestre, Prefecto de los Fabros por dos veces, Prefecto de la Cohorte segunda Asturicence en la Germanía, tribuno de la legión V Macedónica en la Mesia, Prefecto del ala de los Frigios, igualmente Prefecto del ala IIII de los Tracias en Siria.

Otra lápida encontrada en Llíria, probablemente en la base del pedestal de su estatua aparecía una dedicatoria: “Dedicación de Crescencio a su abuelo Marco Valerio, de la tribu Galería”.

Era hijo del flamen de Edeta-Llíria (sacerdote -debía ser ciudadano romano de familia importante y elegido en asamblea-). Promocionado a la orden ecuestre por el emperador Tito. También ejerció el cargo de  praefecti fabrum (prefecto de los obreros –obras públicas-) en Tarraco alrededor del año 100, reinando Trajano.

Curiosidades:

“dona militari”: Condecoraciones militares romanas

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Corona Aurea: Otorgada por el emperador, de oro, guirnalda, al que mata al enemigo en combate hasta el final de la batalla sin ceder terreno.

 

 

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Corona Mural: Otrogada por el emperador, de oro, corona, al primero en escalar el muro de una ciudad y penetrar en ella.

 

 

 

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Corona Castrense o Vallares: Otorgada por el emperador, de oro, corona, al primero que escalaba los muros de un campamento enemigo sorteando todas las trampas y obstáculos.

 

 

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Corona Classica o Navalis: Otorgada por el emperador, de oro, corona, al primero que abordaba una nave enemiga y entablaba combate.

 

 

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Hasta Pura: Lanza sin la punta de hierro, es decir, hasta pura, totalmente de madera, durante el Alto imperio pasó a ser de pequeño tamaño en oro o plata concedida por salvar a un conciudadano o matar a un enemigo.

 

 

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Vexillia: Era un trozo de tela con el emblema de la legión del condecorado sobre un pie de plata a modo de figura votiva para depositarlo sobre el altar del hogar, mesa, estantería o llevarlo consigo, normalmente se otrogaba a miembros de la caballeria romana por matar a un enemigo en combate singular.

 

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

Bibliografía:

Blázquez, J. M. (1970). Migraciones en la Hispania romana en época imperial. 8

Escrivà Torres, V., Martínez Camps, C., Sabater Pérez, A., & Vidal Ferrús, X. (2014). Novedades epigráficas de Edeta (Llíria, Valencia). 244.

Ferrando, L. M. (1972). Lápidas romanas de Liria. FEDSA. 172-173, 189-191.

Géza Alfoldy y Helmut Halfmann (1973). EL EDETANO M. CORNELlVS NIGRINVS CVRIATIVS MATERNVS General de Domitiano y rival de Trajano. Servicio de Investigación Prehistórica, Diputación de Valencia. Serie Trabajos Varios, Núm 44.

Goldsworthy, A. (2005). El ejército romano (Vol. 5). Ediciones Akal. 96-97.

Hervás, J. M. R. (1974). Hispania y el ejército romano: contribución a la historia social de la España antigua (Vol. 76). Universidad de Salamanca. 72.

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Melero, A. Á. (2013). Los” praefecti fabrum” oriundos de las provincias hispanas: una nueva aproximación= The” praefecti fabrum” from Roman Hispania: a reappraisal. Espacio Tiempo y Forma. Serie II, Historia Antigua, (26), 123-154.

Subirats Sorrosal, C., & Cortadella Morral, J. (2014). El ceremonial militar romano: liturgias, rituales y protocolos en los actos solemnes relativos a la vida y la muerte en el ejército romano del alto imperio. 81-82, 87, 94-97.

https://www.albergueolocau.com/entorno/arse.htm Consultado 10/06/2108.

 

 

Justiprecio de una parte de la propiedad de Jerónimo Illueca en la Plaza de la Concordia de Burjassot, 1930

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Joaquín Rieta Síster

Joaquín Rieta Síster (Valencia 1897-1982), arquitecto valenciano titulado en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1923. Formó parte en 1930 de la Comisión Redactora del Reglamento del Colegio de Arquitectos de la Zona de Valencia, del que fue el primer secretario y posteriormente en 1947, Decano. También ejerció como arquitecto municipal en Benaguasil, Tavernes de Valldigna y Paterna. En 1974 fue elegido académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Entre sus obras destacan el Edificio Lorente (Valencia, 1929), El Cine Capitol (Valencia, 1930), el Edificio Cervera (Valencia, 1931), el Edificio Gil (Valencia, 1933) y el Edificio Cuadrado (Valencia, 1935).

Justiprecio de una parte de la propiedad de Jerónimo Illueca en la Plaza de la Concordia de Burjassot, 1930 (Rieta Sister, J. (1930). Justiprecio de una parte de la propiedad de Jerónimo Illueca en la Plaza de la Concordia de Burjassot, 1930. http://hdl.handle.net/10251/91346)

El juez de 1ª instancia del Distrito de San Vicente de Valencia, nombra perito tasador al arquitecto Joaquín Rieta Síster con el fin de resolver la discrepancia entre Jerónimo Illueca y el Ayuntamiento de la Villa de Burjasot por la expropiación de una parte de la finca del citado señor para realizar la nueva urbanización de la Plaza de la Concordia por el Ayuntamiento de la Villa de Burjasot, resolviendo que la Corporación Municipal de la Villa de Burjasot debe abonar a Jerónimo Illueca la cantidad de 9.296,03 pesetas y unas costas de 200 pesetas a 19 de diciembre de 1930.

 

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Plano de la Urbanización de la Plaza de la Concordia de Burjassot, firmado por el Aparejador Municipal Francisco Pascual, mayo de 1928. En la parte superior derecha, en trazos discontinuos el terreno expropiado a Jerónimo Illueca.

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Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

Breve apunte histórico de los regadíos en el Reino de Valencia. (Íberos y romanos)

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“¿De qué servirá que remováis la tierra con máquinas perfeccionadas, y la saturéis de sales y la pongáis en manos de un sabio? Con harina sola, máquinas y ciencia, ¿hará el sabio pan si carece de agua?”Joaquín Costa Martínez (1846-1911).

Uno de los temas de mayor interés dentro de la historia rural es, sin duda, todo lo relacionado con el regadío. En primer lugar es uno de los grandes debates historiográficos, pues las opiniones sobre su origen son muy dispares. Romanistas y arabistas se enzarzan en discusiones interminables y estériles. En España, antes de la llegada de los romanos y, por tanto, de los musulmanes, ya hay sistemas evolucionados de riego. Ambos supieron aprovechar y mejorar los sistemas de riego que encontraron con la aplicación de nuevas técnicas hidráulicas.

La opinión más tradicional sobre el origen de los regadíos en el reino de Valencia, sostiene que el sistema de riegos valencianos es de origen musulmán. Tesis defendida en las Cortes de Cádiz por el diputado valenciano Borrull i Vilanova.

La aparición del regadío en el Levante hispano pudo estar relacionada con una acentuación relativa de la sequía en el Mediterráneo, poco antes de la mitad del segundo milenio a.C., coincidiendo con una serie de perturbaciones en el Mediterráneo oriental que paralizaron el comercio, de forma que la depresión económica resultante obligó a las culturas autóctonas a modificar sus sistemas de vida. En los yacimientos alicantinos de la Illeta dels Banyets y l´Alcudia, destruidos ambos hacia el 330-340 a.C. aparecieron unos legones, instrumentos agrícolas que hoy se utilizan para el regadío a muy pequeña escala, estos legones, establecen la presencia del regadío en nuestro reino hacia los siglos VIII-VI a.C.

El contacto con la civilizaciones del Oriente mediterráneo supuso el primer gran paso hacia la difusión y el perfeccionamiento de los sistemas de riego íberos. Los “sirios” (fenicios y griegos), trajeron con ellos, unas técnicas de riego conocidas en el Creciente Fértil desde el quinto milenio a.C., como los qanat y las norias (mecanismos de conducción o de elevación del agua) y los azud (barrera hecha en los ríos con el fin de facilitar el desvío de parte del caudal para riego y otros usos).

Esquema de un qanat (Fuente). Noria romana (Fuente). Esquema de un Azud (Fuente)

esquema-azud

Los cartagineses introdujeron algunos cultivos intensivos, como los frutales, que ya se cultivaban en la propia Cartago y en el periodo inmediatamente anterior a la conquista romana debieron existir algunos cultivos industriales destinados al abastecimiento de las metrópolis y a la exportación. Un claro ejemplo es el famoso lino de Játiva (Saetabis), que alcanzó gran prestigio en todo el mediterráneo, aludido por autores romanos  como Plinio, Catulo (Poemas XII 14-17): “Pues pañuelos de Saetabis me enviaron de Iberia / como regalo Fabulo y Venario / que los ame es necesario / como yo a Veranolio y Fabulo amo”, Polibio o Gracio Falisco. El vino de la comarca de Lauro (Líria) “son muy finos” según Plinio (NH XIV 71) y Marco Cornelio Frontón (115 1-4) cita el vino de Sagunto que se exportaba a Italia. Incluso a partir de estudios toponímicos y edafológicos (ciencia que trata de la naturaleza y condiciones del suelo, en su relación con las plantas) se ha podido demostrar la prerromanidad de sistemas de regadíos como el de Elche.

Justino, en su breve descripción geográfica de Hispania, señala cómo se emplean las corrientes tranquilas de agua —no los torrentes que pueden ser perniciosos— para el riego de campos y viñas: in hac [sc. Hispania] cursus amnium non torrentes rapidique, ut noceant, sed lenes et vineis campisque inrigui (XIV 1, 7); observación ésta última de la que también se hacen eco Columela (de re rust. V 5, 12) y Plinio (NH XVII 170 y 249). En el siglo I d.C. Silio Itálico alude al rio que pasa por Játiva como “Sucro rigantes undes” –El Júcar de olas regantes- (se refiere al rio Albaida, afluente del Júcar) en clara alusión a la importancia del sistema de regadío de la zona.

Lo romanos encontraron en tierras de los Ilercaones y Edetanos (Castellón), Edetanos (Valencia) y Contestanos (Alicante) cultivos de legumbres: guisantes, habas, lentejas, garbanzos etc; árboles frutales: higuera, almendro, granado, manzanos, algarrobos, perales, ciruelos, membrillos, etc, e injertos de ciruelo en manzano que da lugar a la malina y de ciruelo en almendro resultando la amigdalina. También olivos, vides, trigo y la famosa cebada tremesina, y la grablum considerada la de mayor calidad en la época, y los campos de esparto 〈había sido traído de África a Hispania por los púnicos (Plin., NH, XIX, 26)〉, al sur de Santa Pola (Alicante).

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LLoris, F. B., & Willi, A. (2012). El regadío en la Hispania romana. Estado de la cuestión. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, 33.

No debemos imaginar un complejo sistema de regantes como el actual, se trataba de regadíos a muy pequeña escala, ligados a los ríos. Las obras hidráulicas romanas se acometieron sobre un sistema mínimo, pero en todo caso preexistente.

Antes de iniciar nuestra breve cronología del regadío romano en el reino de Valencia, es necesario hacer una referencia a las condiciones climáticas de Hispania, entre el 300 a.C. y el 400 d.C. Este periodo es conocido como el “óptimo climático romano”, aportando un clima mediterráneo a la mayor parte de la Europa occidental, con veranos cálidos y secos e inviernos húmedos, idóneo para el sistema agrícola romano. La extensión y la duración de la Pax Romana fueron grandemente facilitadas por unas condiciones climáticas que favorecieron la organización económica, social y política romana. Cuando a partir del siglo III-IV d.C., el clima, poco a poco se transformó en  continental, más seco y frio; inicio de un “episodio frio” que duró hasta finales del siglo XI, coincidió con el desmoronamiento del Imperio Romano y las IIª Invasiones Bárbaras.

Durante la época republicana en Hispania (218 a.C., fecha del desembarco romano en Ampurias – 27 a.C.) probablemente no se realizasen grandes transformaciones en los sistemas de riego anteriores, debido al clima de inestabilidad política y social casi constante; para acometer obras públicas de envergadura es necesario un poder fuerte que garantice la paz, como lo atestiguan los restos de canales, acueductos y embalses construidos en época Imperial, aunque algunos autores opinan que el sistema de riego perfeccionado de la región del Mijares (Castellón) es de origen republicano.

La documentación escrita es más bien escasa. El testimonio jurídico más antiguo  de la existencia de acequias, sin duda de regadío, en Hispania muy probablemente se lee en el Bronce de Contrebia o Tabula Contrebiensis, 87 a.C. (época republicana),  recoge un pleito entre Alavonenses (de Alaun, Alagón-Zaragoza) y Saluienses (de Salduie, Zaragoza), para construir una canalización o hacer una traída de agua.

La “Lex Ursionensis”, colonia de “Urso” (Osuna-Sevilla). Esta ley fue promulgada por Marco Antonio en el año 44 a.C., y es muy posible que derive de un conjunto de proyectos legislativos llevados a cabo por César para unificar el régimen de las colonias y los municipios y de las leyendas epigráficas que hacen referencia a la legislación romana sobre el uso del agua. La Ley de Urso nos ofrece información sobre los usos y costumbres, todavía vigentes en algunos regadíos tradicionales de los Valles del Segura, Júcar y Turia. La misma ley hace distinción entre rio (fluvius), torrente (rivus), pozos (putons), fuentes (fontes), lagos (lacus), estanques (staqna), lagunas (paludes), y de carácter temporal (aqua paludensis), la manera de acceder al agua (itus), canalizarla y hacer derivaciones (iter aquaqrum), también sobre el aprovechamiento de agua sobrante (aqua caduca).

Por último la  “lex rivi Hiberiensis” o Bronce de Agón (Zaragoza), siglo II d.C. (Adriano) que contiene los estatutos jurídicos de una comunidad de regantes asentada en la margen derecha del río Ebro. La ”lex” trata de la organización, los derechos y obligaciones de sus miembros, la imposición de sanciones así como de los procedimientos fijados para conseguir su ejecución, además de recoger los mecanismos previstos para evitar la imposición de penas injustas.

En el Digesta sive Pandecta iuris (contiene miles de extractos de las opiniones de los jurisconsultos romanos: los iuras, del siglo I a.C. al siglo IV d.C.,  – Cuerpo de Derecho del Ciudadano Romano –), más conocido como Digesto, recopilación de normas legales desde el emperador Augusto hasta Vero, se indica “…que el agua de un río público se debía dividir para regar los campos en proporción a las posesiones que allí hubiere…”, también recoge una serie de normativas sobre el derecho a llevar agua a los “fundos” (explotaciones agrícolas), la servidumbre de paso. Regulaba las conducción de agua por superficie “aquae ductus”, la extracción de agua “aquae haustus” que lleva aparejado el acceso al pozo o manantial “iter ad hauriendum”, poder abastecer de agua al “fundo” vecinoaquae immissio”, los horarios que regulaban las aportaciones de agua “tandas”, y las horas de apertura y cierre de las conducciones de agua que debían ser escrupulosamente observadas. Estas funciones de vigilancia y ordenamiento del riego son similares a las ejercidas en la actualidad por las “Juntas de Hacendados” (Murcia), “Heredamientos de Acequias” (Murcia y Valencia), y el “Tribunal de la Aguas” (Valencia).

Los sistemas de regadío de origen romano documentados con restos arqueológicos se concentran, hasta el momento, en Valencia, Murcia, Andalucía y el Valle del Ebro, fundamentalmente entre ellos, cabe destacar en el Reino de Valencia: el de Mijares (Millars), el Bajo Palancia, el Bajo Turia y en el Bajo y Medio Vinalopó:

El rio Mijares (Millars), Castellón:

Millars

Morales Gil, A. (1992). Orígenes de los regadíos españoles: estado actual de una vieja polémica. Gil Olcina, A. y Morales Gil, A.(coords.): Hitos históricos de los regadíos españoles. Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 27

Junto al Millars, que atraviesa la llanura de Castellón de la Plana, al sur del río, a la altura de las poblaciones de Onda y Villarreal, puede reconocerse un sistema de canales. Se han podido documentar tres acequias relativamente importantes y una presa. Parece ser que la acequia llamada “Les Argamasses“, que estuvo en servicio íntegramente hasta el siglo XIX y cuyo trazado aún hoy sigue en gran parte la Acequia Major, fue la acequia madre desde la que se regaba toda la huerta de la orilla derecha del Millars; las otras dos acequias, denominadas “Acequias del Diable I y II”, parecen derivar de la Les Argamasses. En cuanto a la presa, situada en el “Riu Sec“, presenta una canalización que debía conducir el agua hasta la actual población de la Alquería del Niño Perdido (Castellón).

El Bajo Palancia, Valencia:

Palancia

Morales Gil, A. (1992). Orígenes de los regadíos españoles: estado actual de una vieja polémica. Gil Olcina, A. y Morales Gil, A.(coords.): Hitos históricos de los regadíos españoles. Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 28.

El sistema de Sagunto estaba alimentado por un conjunto de acequias que tomaban el agua del lugar de Sot de Ferrer. En la parte baja dos acequias principales, una a cada lado del rio Palancia, configuran una red divergente que aportaban agua hasta llegar a los marjales del litoral. Sifones, azudes y toponimia atestiguan el origen romano del conjunto.

El Bajo Turia, Valencia:

Bajo Turia

Morales Gil, A. (1992). Orígenes de los regadíos españoles: estado actual de una vieja polémica. Gil Olcina, A. y Morales Gil, A.(coords.): Hitos históricos de los regadíos españoles. Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 29.

Este sistema tomaba las aguas del Turia en la “Pea“, entre Villamarchant y Pedralva, pasaba por el término de Ribarroja, donde se dividía en tres acequias, una por la margen izquierda y dos por la derecha que regaban respectivamente el Llano de Quart (Quart de Poblet) y la Partida de Perpinyanet (Vinalesa), para reunificarse después. Transcurre por los barrancos de Muncholina (Villamarchant), Porchinos (L´Eliana), Pedrara (cerca de Masías de Traver- L´Eliana) Pou, para continuar hacia Manises y Valencia. Abundantes vestigios de restos romanos y toponimia pre-islámica viene a confirmar su origen romano, además de la existencia de los restos de un catastro de esa época –centuratio-.

De la  época romana (siglo II d.C) se han encontrado en la Huerta de Valencia rastro de dos posibles “centuriatones” en ambas márgenes del Turia, siendo el eje principal de este sistema de organización espacial la vía Heraclea, luego denominada Augusta.  La “centuriato” es la división de un terreno inculto en parcelas más o menos cuadradas para ser entregadas a colonos que las pongan en producción. Restos de una “centuriato” en el tramo final de la acequia de Moncada, esta zona que era pantano, se desecó a partir de la fundación de Valencia y la entrega de sus campos a los excombatientes de las campañas de Viriato, y tanto la construcción de la acequia de Moncada, como la “centuriato” (situada al norte de Valencia-margen izquierda del Turia), proceden de ese momento.

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(B.P: Antes del presente). González, P. C. (1990). La Formació de la plana al·luvial de València: geomorfologa, hidrologia i geoarqueologia de l’espai litoral del Túria. Departament de Geografia. Universitat de València. 41.                         En el dibujo adjunto se puede observar la línea de costa hace 2.300 años. La paulatina desecación de lagunas y marjales dando como resultado la configuración de la actual costa.

Valencia también contó, con un servicio de agua que llegaba a través de un acueducto, cuyos restos se han localizado a lo largo de las calles de Castán Tobeñas, Quart, Cavallers,  el entorno de la Catedral y Avellanes, disponía de un sencillo alcantarillado. El arco cronológico del acueducto está situado entre la época flavia (69-96 d.C.) y el siglo III, aunque es probable que continuara en uso hasta finales del siglo VI. Fue rehabilitado en época islámica y funcionó entre el siglo IX y el XI. El acueducto urbano en cualquier caso parece haber captado aguas del Turia en la margen derecha por medio de un azud, quizá cerca de Vilamarchant (de ser así tendría un recorrido de unos 16 km), aunque no es seguro.

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Sánchez López, E., & Martínez Jiménez, J. (2016). Los acueductos en Hispania: construcción y abandono. 168.

Centuriación de Ilici/Elche y las “Villae“, Alicante:

El Llano de Elche (Bajo Vinalopó), limitado por el Cabo de Sta. Pola y la Sierra de Borbuño al Este, la Sierra de Crevillente y el llano aluvial del río Segura al Norte y Oeste respectivamente, y las albuferas y el Mar Mediterráneo al Sudeste, donde se repartieron “130 yugadas de tierra desecadas y las travesías… (Bronce de la Alcudia)” a legionarios veteranos de la Guerras Cántabras (19 a.C.) y la centuriacíon del Medio Vinalopó (finales siglo I a.C.) en las tierras aluviales situadas en el entorno de los rios Vinalopó, Tarafa y rambla de Orito.

A día de hoy conocemos mediante técnicas cartográficas y restos arqueológicos que los dos brazos de la Acequia Mayor de Elche, tienen un trazado en tramas de zigzag o escalera formando ángulos rectos, lo que tendría su origen en la parcelación romana. Una vez saturada la “pertica” (extensión) de la colonia romana de Ilici, debido a su gran expansión económica, se hizo necesaria la incorporación al “ager publicus” (tierras rústicas comunales) de los terrenos más cercanos y a la vez más ricos de todo el entorno, estos se encontraban en el Medio Vinalopó donde se llevó a cabo una nueva centuriación casi tan grande como la ilicitana y que incluyó asimismo la dotación de construcciones hidráulicas (acequias y balsas).

Una característica de los sistemas de regadío al sur del reino de Valencia es la aparición de “villae” (casas de labranza romanas. En algunos territorios y zonas del imperio donde los núcleos de población no eran muy numerosos la forma de agrupación social eran las villae –que posteriormente darían nombre a lo que actualmente conocemos como villas, pueblos, pequeñas localidades), siempre aparecen relacionadas con algún tipo de obra hidráulica, por ejemplo la de Farsiura, al sur de L´Alcudia, en Elche, con un gran depósito de agua cerca, o la situada en Elda, en el lugar llamado “Las Agualejas”en la orilla izquierda del Vinalopó, que presenta una acequia subterránea de bóveda de ladrillo. Son también abundantes los restos de cisternas, aljibes y depósitos, como el encontrado extramuros de La Albufera, cerca de Alicante y en el Medio Vinalopó la “Mansio Aspis“, actual Aspe.

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Respecto a las fuentes epigráficas solo reseñaremos la inscripción del siglo II d.C. encontrada en Denia, grabada sobre un bloque de piedra caliza y conservada en el Museo de Bellas Artes de Valencia: “A (…), quien canalizadas las aguas de lluvia con muchísimo gasto y por lugares difíciles, socorrió después a sus habitantes con el trigo proporcionado en un año de malas cosechas. Por decreto de los decuriones dianenses”. (Morales Gil, A. (1992). Orígenes de los regadíos españoles: estado actual de una vieja polémica. Gil Olcina, A. y Morales Gil, A.(coords.): Hitos históricos de los regadíos españoles. Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 22).

Una mención especial merece el Acueducto de Peña Cortada, datado a finales del siglo I y principios del II de nuestra era, se desconoce la fecha exacta. La captación del acueducto tiene su origen en un lugar conocido como “El Nacimiento”, en el término municipal de Tuéjar, a una altitud de 580 metros sobre el nivel del mar. El resto mejor conservado corresponde al puente acueducto del barranco llamado de la Cueva del Gato.

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Cavanilles, A. J. (1797). Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (Vol. 2). Imprenta real. 64

El acueducto tiene en total una longitud aproximadamente de 11 Km pero al final desparecen sus rastros por completo. No sabemos exactamente adonde llevaba el agua, aunque por sus características, de tipo “industrial”, lo más probable es que llevase agua para el riego de los campos de Villar, Casinos y Liria. Se ha especulado también con la posibilidad de que llevase agua a Sagunto, o la localidad de Chelva, pero ello no es probable. Para abastecer Chelva, no era necesaria una obra de esta envergadura, y los romanos siempre tendieron a evitar las obras innecesarias en la medida de lo posible. Por otra parte, Sagunto queda demasiado lejos, teniendo además la posibilidad de tomar agua de puntos más cercanos.

A modo de conclusión:

Aunque no podemos atribuir a los romanos la introducción de los sistemas de regadío en el reino de Valencia; originarios del periodo íbero-púnico, si podemos decir que fueron ellos los grandes impulsores y renovadores de dichos sistemas, no sólo en cuanto a las grandes redes de distribución, sino también en el riego a pequeña y mediana escala.

“Todo el sistema de regadío árabe es la continuación del romano, heredado posiblemente del cartaginés, que a su vez lo perfeccionaron con las técnicas tomadas del Egipto Ptolemaico”. (Blázquez, J. M. (1977). La administración del agua en la Hispania romana, 161.)

 

Javier Martínez Santamaría

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1546. Reportorio de Pero Juan Villuga, valenciano, de todos los caminos de España.

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Reportorio de todos los caminos de España: hasta agora nunca vistos en que allará que cualquier viajero que quiera andar muy provechoso para todos los caminantes. Lo puesto por Pero Juan Villuga, valenciano. Año MDXLVI. Con privilegio Imperial.

Los Repertorios de Caminos aparecen en España en el siglo XVI, pertenecen a la prosa didáctica y consisten en unas Recopilaciones de Viajes o de Itinerarios de unos lugares a otros indicando los pueblos, las ventas y los puentes por donde se ha de pasar, así como las distancias parciales entre dos puntos consecutivos del recorrido y las distancias totales.

Como antecedentes más remotos, en cuanto a relaciones de caminos en España, deben mencionarse el Itinerario Antonino (Itinerario de Antonino Augusto Caracalla, s III d.C.), el Anónimo de Ravena, los llamados Vasos Apolinares o de Vicarello y las Tabletas de Lépido en los que, en  época romana, se describían las calzadas, consignándose las mansiones y las distancias parciales y totales.

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Mapa de las Calzadas Romanas en Hispania basado en el “Mapa-Indice de Vias Romanas y Caminos Milenarios de Hispania”, González Arias, diciembre 2007.  “Miliario Extravagante” (Fuente).

Los romanos aprovecharon las rutas de comunicación que había en la Península desde épocas protohistóricas y que unían puntos fortificados y lugares de intercambio. Roma amplió esa red y pavimentó parte de ella haciéndola apta para carruajes, al tiempo que se construían puentes para sustituir vados y barcas o almadías de paso. La red llegó a tener unos 10.000 km. de rutas principales, el doble de caminos secundarios y unos 1.000 km. de vías fluviales.

Entre los diversos repertorios de itinerarios hechos por geógrafos árabes sobre Al Andalus, destaca el de al-Idrisi (1100-1165), que forma parte de una obra de geografía descriptiva mucho más amplia. Los itinerarios descritos muestran la continuidad y adaptación de la red viaria romana a nuevas necesidades y circunstancias, pero también hubo nuevas rutas, sobre todo en época de los taifas. Los autores ponderan el buen servicio de alhóndigas o mesones con agua y víveres (manzil o manázil) al final de cada etapa de camino, y la vigilancia de soldados (yund) para evitar el bandolerismo; pero no hay noticias sobre situaciones concretas ni sobre su evolución.

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Copia de la Tabula Rogeriana realizada por Muhammad al-Idrisi en 1154

La aparición de los Repertorios en la España del siglo XVI es síntoma manifiesto de la intensificación de los viajes por los caminos de la Península, que dio lugar a una demanda para este tipo de publicaciones y que justifica las reimpresiones de estas obras hasta finales del siglo XVII.

En la España del siglo XVI se generalizan los viajes a medias y largas distancias, que en los siglos anteriores habían estado reservados a reyes y a princesas. A finales del siglo XV empiezan a crearse las condiciones que permiten a muchas personas empezar a viajar; los Reyes Católicos establecen la Santa Hermandad, en 1476 en Castilla y, en 1487 en Aragón, utilizando procedimientos expeditivos aseguraban la tranquilidad de los caminos y vigilancia de los despoblados; en 1497 también por los Reyes Católicos, se crea la Real Cabaña de Carreteros, que agrupa a los profesionales del transporte y facilita el tráfico de las mercancías por los caminos peninsulares. Estas dos medidas debieron tener una gran transcendencia a efectos de facilitar la movilidad de la sociedad española de la época.

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Medios de transporte del siglo XVI. Coche de caballos de la segunda mitad de la centuria. Es de sección semicircular, sin suspensión y con el eje delantero giratorio. (Fuente)

A ello viene a sumarse el uso del coche, este nuevo vehículo, un carruaje en el que la caja iba suspendida por correas, tiene su origen en Hungría y el vocablo procede del nombre húngaro «Koscsimy» o carro de Kocs, aparece a finales del siglo XV. Este nuevo medio de locomoción, el coche, viene a facilitar y a impulsar los viajes, que antes se realizaban exclusivamente a pie, a lomo de caballería o en litera. En el siglo XVI, la utilización en demasía de los coches, por nobles y personas acomodadas, llegó a producir descontento entre las gentes, hasta el punto que tanto Carlos I como Felipe II se vieron obligados a promulgar algunas pragmáticas para restringir su uso.

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Medios de transporte del siglo XVI. Silla de mulas similar a la litera de Carlos I,
conservada en el Museo de Carruajes del Palacio Real de Madrid.
Es de destacar que, viajar en este artefacto, no era ningún placer. (Fuente)

Por otro lado, también a fines del siglo XVI, el correo cobra un nuevo auge en España, mientras en 1517 se ordenó que no se harían mover las postas sino por cartas o negocios del rey, hacia 1580 aparecen establecidos los correos ordinarios y periódicos en los territorios de la Corona, extendiéndose, por tanto, el uso del correo a los particulares, y en plazo breve todas las villas de alguna importancia tuvieron sus maestros de postas y sus correos periódicos a la corte, gozando algunas ciudades de una y hasta dos expediciones semanales.

 

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Jan Brueghel el Viejo, “Paisaje con galeras”, 1603. Óleo sobre tabla. (Fuente)

En cuanto a las personas que viajaban por aquellos caminos, donde se encuentra más información es en las fuentes literarias. Así, por ejemplo, el Quijote menciona a todos éstos: arrieros, carreteros, clérigos, frailes, estudiantes, mercaderes, labradores, comediantes, rameras, galeotes, castradores de puercos, caballeros como el del Verde Gabán, funcionarios y sus familiares, la pequeña corte del Duque en jornada de caza de altanería, peregrinos «con sus bordones, de estos extranjeros que piden limosna cantando», correos y, los más temibles, forajidos y bandoleros. Don Quijote los encuentra ahorcados, colgados de los árboles, y peor aún, vivos, en la figura de Roque Guinart, en el camino de Barcelona; también habla de ellos en Sierra Morena.

Respecto a cómo viajaban estos usuarios de los caminos, también nos vale la información del Quijote: casi todos andando o en caballería propia o alquilada, la Duquesa en litera, la señora vizcaína que iba a Sevilla en coche, los comediantes en carreta, el Oidor en coche, y la mujer del regente de la Vicaría de Nápoles que se dirigía a Barcelona con su hija, con doncella y con dueña, en coche también.

Pedro Juan Villuga

Pero o Pedro Juan Villuga, fue Correo Mayor (cargo instaurado por los Reyes Católicos para alcanzar cualquier punto de la península)es decir, correo del Consejo de Estado (creado en 1523 por Carlos I), órgano supremo en el gobierno de la España de los Austrias, éste cargo le ofreció la posibilidad de ser un gran conocedor de los Caminos de España a mediados del siglo XVI. Su ascendencia valenciana la conocemos, porque él mismo nos lo indica y aunque su Reportorio fue editado en Medina del Campo, su residencia podría ubicarse en Toledo, por su condición de alto funcionario en la corte imperial de Carlos I.

El Reportorio fue dedicado al Duque de Arcos, Luis Cristóbal Ponce de León (IIº duque) capitán general de una pequeña armada destinada en Flandes, combatió en la jornada de Dourlens (13 julio 1557) y posteriormente, Felipe II lo nombró embajador en Francia. Después de la sublevación de los Moriscos en 1570, recibió en recompensa por los servicios prestados, el Virreinato de Valencia, Luis de Ponce no llegó a tomar posesión y renunció al cargo en 1572. La dedicatoria no sabemos si fue iniciativa del propio Villuga o del editor, Juan de Espinosa. Espinosa estaba casado con Catalina Mejía, miembro de una familia de mercaderes de Medina del Campo especializada el negocio de la lana y, el Duque de Arcos también traficó esporádicamente con la lana castellana.

El primer Reportorio de los Caminos de España se publica en Medina del Campo, 1546, por el impresor de Pedro de Castro a costa de Juan de Espinosa -Juan de Spinosa-, (mercader de libros -editor- de Medina del Campo) y es un libro “hasta agora nunca visto”; se titula “Repertorio de todos los caminos en el qual allaran qualquier viaje que quieran andar muy provechoso para todos los caminantes”. Compuesto por Pero Juan Villuga, valenciano en 1543; año de edición del mapa (existe una reproducción fascimilar hecha por A. M. Huntington en 1902. Parece ser que existía también una edición valenciana de 1545). Los 139 itinerarios totalizan, 5.858 leguas, que corresponden a unos 38.000 kilómetros, que en plano se reducen a algo más de 18.000 kilómetros de caminos por las superposiciones de varios itinerarios o trozos de itinerarios sobre un mismo camino.

La intención de Villuga al publicar su obra fue para ser utilizada como guía de viajeros, obra de consulta a modo de los libros de viajes actuales.  Sus dimensiones de 14 x 10 cm le otorgan la característica de libro de bolsillo. La forma en la que aparece descrito cada itinerario es la siguiente: se enuncia primeramente el título del camino expresando el número de leguas que median entre la cabecera y el final, después sigue la relación de los lugares y las ventas por las que el camino transcurre, para mencionar -tras el nombre de cada estación- el número de leguas o medias leguas, que la separa de la precedente. Los números son romanos, adoptando indistintamente la grafía de “i” o “j” para expresar la unidad, siendo la unidad mínima de distancia la media legua, a veces representada por la letra “m”.

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Repertorio de todos los caminos de España de Pedro Juan Villuga en el año de gracia de 1543. (Fuente)

En cuanto a la legua como medida de longitud, quizá un estudio detallado de los caminos de Villuga nos dará una idea de su valor en las diversas regiones españolas, pero es evidente que no podemos pedir al autor valenciano la precisión de la milla romana, tal y como se referencia en el Itinerario de Antonino. Un rápido cálculo comparativo con las distancias actuales por carretera da a la legua valores entre 5 y 9 km.

En el caso del Reino de Valencia, diremos que 11, de los 139 itinerarios, tienen como origen la ciudad del Turia y solo 3 la de Alicante y en el mismo reino, el monasterio de Valcristo es también origen de uno, el nº 10. En cuanto a destinos, ocho lo tienen en Valencia y solo dos en Alicante, aquí conviene tener en cuenta que Valencia durante el siglo XVI era la ciudad con mayor población de España (Barcelona, la quinta, Madrid que aún no era capital el 33º y Zamora el 31º). En el caso del Monasterio de Valcristo, era el itinerario que finalizaba en él, el nº 9.

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Prólogo del libro llamado Reportorio de los caminos de toda España, dirigido al estudioso y curioso lector.

En el prólogo atribuido a Pedro Juan de Villuga se ofrece este itinerario como guía para viajar entre los diversos lugares de la península y para tener a la Iglesia contenta, incluye entre esos lugares «las seys casas angelicales de Nuestra Señora», a saber: Montserrat, El Pilar, Toledo, Guadalupe, Peña de Francia y Burgos. Sin embargo, solo uno de los caminos tiene como destino Montserrat, siete Zaragoza, ocho Toledo, dos Guadalupe, uno la Peña de Francia y seis Burgos, esto indica que los destinos preferentes no eran las «casas angelicales» sino las principales ciudades peninsulares.

Santiago, parece conservar su importancia en el plano espiritual, que no en el demográfico, ni en el político ni en el comercial. Precisamente los tres itinerarios que finalizaban en dicho lugar de peregrinación tenían origen en Valencia y Alicante.

Prólogo:

“Andando escrudiñando con la pobreza de mi ingenio como pudiese hacer algún buen fruto y provechoso servicio al curioso lector, y deseoso de saber no cosas vulgares sino por la experiencia muy notorias: pareciome ser cosa conforme a nuestro apetito (pues todos los que esta vida vivimos somos caminantes), reducir a un orden y concierto todas las ciudades villas y lugares y hasta la ventas que en España hay, poniendo el cierto y verdadero camino y distancia que de una parte a otra hay, de la cual certidumbre de los caminos diversos mi larga peregrinación por toda España ha sido la maestra: y por tanto pienso que tomando el consejo desde mi reportorio para caminar a unas partes y a otras no poca congoja y solicitud quitara a los caminantes los cuales por ser informados falsamente y de oídas como dicen, pierden muchas veces los caminos o ya que no los pierden hacérseles muy largos de lo que son y muy trabajosos por haber sido engañados en su pensamiento, y esto juzgenlo los que en ello se han visto, así mismo podrán muy bien decir el que de este reportorio se quisiera aprovechar, aquel refrán castellano muy usado entre los que caminan, quien a lengua a Roma va: porque con más certidumbre se tomara lengua del que no de oídas como ya tengo dicho: volviendo pues a nuestro propósito el presente libro intitulado reportorio de los caminos se ha de leer por la ciudades villas y lugares dentro de la redondez de España desde el castillo de salsas y van por sus leguas de una en una y de media en media a Santiago y a Lisboa y a Sevilla y a Granada y la muy noble ciudad de Valencia, etc. Así mismo pueden visitar las señoras casas angelicales de nuestra señora viendo por el por donde andar, que es a nuestra señora de Monserrat (Monserrate) a nuestra señora del Pilar de Zaragoza, a nuestra señora del Sagrario de Toledo y a nuestra señora de Guadalupe, a nuestra señora de Francia y a nuestra señora de LaBlanca de Burgos: he querido aquí contar estas santas romerías para despertar a los devotos caminantes para que llegando a semejantes lugares se acuerden de hacer oración y encomendarse a quien también los puede socorrer y ayudar: por no ser prolijo solo una cosa la discreto lector quiero aquí avisar para dar fin a mi prólogo y es que si algunas faltas se hallare en libro por estar algunos vocablos corruptos o no bien acertados en sus propios nombres, atribúyanlo a diversidad de las lenguas las cuales solo un hombre no puede perfectamente entenderlas: y no a la culpa del autor pues la intención es buena”.

Captura de pantalla (98)

El Reportorio de Villuga. Transcrito y editado por Gonzalo Arias. Anexos de El Miliario Extravagante, 3. (3)  (Gonzalo Arias numera los caminos del 1 al 139)

ITINERARIOS LEGUAS ANTECEDENTES
nº 5     De Valencia a Barcelona

Itinerario

49 Vía Augusta. Milarios romanos: (Mojón) de Trajano en Traiguera, Coves de Vinromá, Cabanes, Borriol, Chilches, y Valencia (Adriano)
nº 6     De Valencia a Zaragoza

Itinerario

59.5  Calzada romana: Valencia, Sagunto, Teruel, Albarracín, Daroca y Zaragoza (No coincide con el Camino del Cid)

Ver nota a final de artículo¹

nº 9     De Barcelona a Valcristo, monasterio de Cartujos

Itinerario

49 Vía Augusta hasta Almenara y probable vía romana destino Teruel, desvío a Valcristo

nº 10   De Valcristo a Puerta Coeli, monasterio de Cartujos, por la traviesa de las montañas

Itinerario

2 Camino medieval entre montañas
nº 16   De Valencia a Guadalupe

Itinerario

86.5 Quart, Chiva, Caudete, Alarcón, El Pedernoso, Villacañas, Toledo, Talavera, Guadalupe
nº 48   De Valencia a Teruel

Itinerario

24 Probable vía romana
nº 49   De Valencia a Alicante, camino llano por la marina

Itinerario

30 Vía Augusta hasta Gandía, sigue por Oliva, Calpe, hasta Lucentum (Alicante)
nº 50   De Alicante a Santiago

Itinerario 50.1

Itinerario 50.2

178 Segundo Camino de Santiago.

Ruta Albacete- Madrid hasta Las Pedroñeras, desde donde se dirige hacia Toledo, atravesando tramos en desuso o ya desaparecidos de la red de carreteras. (no pasa por Madrid). Coincide de manera significativa con el actual Camino del Sureste.

nº 51   De Alicante a Orihuela

Itinerario

9 Elche, Albatera, Orihuela
nº 52   De Alicante a Ciudad Real

Itinerario

157 Villena, Chinchilla, La Solana
nº 53   De Orihuela a Murcia

Itinerario

4
nº 54   De Valencia a Murcia

Itinerario

34 Por Fuente La Higuera
nº 55   De Valencia a Alicante, camino de Játiva

Itinerario

22 Játiva, Alcoy, Alicante
nº 56   De Valencia a Madrid

Itinerario

53  Prácticamente el mismo itinerario de la antigua Carretera Nacional III
nº 57   De Valencia a Sevilla

Itinerario

104 Mojente, Almansa, Chinchilla, Balazote-Linares (N-322), Andújar, Carpio, Écija y Sevilla.

Vía Augusta, Vía Hercúlea como la denominan en Andalucia, también conocida como Vía Heráclea, finalizaba en Cádiz.

nº 58   De Valencia a Alcalá de Henares

Itinerario

55  Antigua N-III hasta Arganda, continua por la carretera M-300 (Arganda-Loeches-Alcala de Henares)
nº 66   De Valencia a Lisboa

Itinerario

143 Requena, Motilla del Palancar, El Pedernoso, Toledo, Cáceres.

Era uno de los caminos principales que comunicaba Valencia con Toledo (capital imperial, entre 1522 y 1561) , a través del paso o “puerto seco” fronterizo de Requena, donde los arrendadores de aduanas castellanos tenían una de sus fuentes principales de ingresos.

nº 67   De Valencia a Santiago

Itinerario 67.1

Itinerario 67.2

188 Primer Camino de Santiago por Cuenca y Burgos (no pasa por Madrid)
nº 79   De Valencia a Burgos

Itinerario

90 Mismo trazado desde época romana
nº 80   De Valencia a Salamanca

Itinerario

92
nº 92   De Valencia a Granada

Itinerario

75
nº 125 De Valencia a Cuenca

Itinerario

32 1er Tramo del Primer Camino de Santiago
nº 126 De Valencia a Monzón

Itinerario

44 Representa la segunda hipótesis del trazado romano entre Valencia-Zaragoza, este no pasa por Teruel, se adentra en el Maestrazgo: Borriol, Pobla de Tornesa, La Barona, La Pelejaneta?, Els Pujols de Dalt?, Cati, Vallivana, Morella, La Pobla d’Alcolea, Monroyo, La Cerollera, Belmonte de S.J., La Codoñera, Torrecilla de A., Alcañíz, Caspe…

Tramo de Castellón: Morella -Vallivana, por Catí (CV-128), emplame con la CV-15, hasta Nules.

nº 131 De Valencia a Lérida

Itinerario

42 Valencia – Tarragona (Vía Augusta), Tarragona – Lérida (Vía que figura en el Itinerario de Antonino)
nº 132 De Valencia a Tarragona

Itinerario

38 Vía Augusta

Captura de pantalla (100)Captura de pantalla (106)

Repertorio de todos los caminos de España (hasta agora nunca visto) (1951). Mapa diseñado por Gonzalo Menéndez Pidal según el original de Juan Villuga para ilustrar su libro “Los caminos en la Historia de España”, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1951. (Fuente)

¹Nota: Valencia – Zaragoza. Itinerario nº 6: Descripción del trayecto utilizado por el Cid en la conquista de Valencia, según el “Poema del Mio Cid”,  versos 64-71.

Blázquez Martínez, J. M. (2008). La vía Augusta y el poema del Mio Cid. La conquista de Velencia por el Cid campeador. Torre de los Lujanes, (63). pp 47-49.

Descarga “Reportorio de Pedro Juan Villuga, valenciano” Edición fascímil en la Biblioteca de la Universidad de Toronto (Canadá):  https://drive.google.com/open?id=1iIzi1Gn5YZlkOH7HgTGZ6zmKua46x4Aa

 

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

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Tauromaquia en Burjassot

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Las opiniones vertidas en éste artículo son reponsabilidad única y exclusiva de Fco Javier Martínez Santamaría.

Hoy en día vivimos bajo la dictadura de lo políticamente correcto; tiene más importancia la vida de un ser irracional; perros, gatos, periquitos o hurones que la de cualquier sin techo, desahuciado, si ninguna esperanza de vida, olvidado y repudiado por el mentiroso Estado de Bienestar, por la ciudadanía.

Bobi, Tobi, Mara, Lindo, etc, merecen nuestro respeto y oposición ante el maltrato animal. Paco, Martina, Bob, Pepa, Herme, etc, no merecen nuestra ayuda al ser etiquetados como indigentes…¡¡esos que viven entre cartones!!, maltratados, escupidos y estigmatizados por una sociedad obesa de clase media, hija de un Estado de Bienestar tan pasivo como nosotros mismos.

Como ha medida que escribo mi indignación empieza a rayar la ira ante tanta hipocresia, desde lo Morado hasta lo Azul, pasando por Rojo y Naranja. Hoy publicaremos dos noticias que atestiguan la importancia de Burjassot en el mundo taurino, como siempre, historia ocultada, olvidada, obviada, de mi queridísimo pueblo, porque lo que no se publica en redes sociales, ¡NO existe!, o eso es lo que ellos creen.

Burjassot fue un importante núcleo gracias a su cercanía con Valencia, durante las tres primeras décadas del siglo XX, era un referente cultural a nivel nacional. Referente machacado por la dictadura y sepultado sin cruz, como un cadaver inhumado en terreno no bendecido, por la oligarquia política reinante en los últimos 40 años… ¡¡joder!! … suena a terminología dictatorial; debe ser por la afinidad de comportamientos.

20.

21.

 

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

Bibliografía:

Hemeroteca Nacional:

“El Clarín”, Valencia, 29 de septiembre de 1928, p 14.

“La Fiesta Brava”, Barcelona, 8 de marzo de 1929. p 7.

Un Sigle de Teatre Valencià

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Teatre Principal de València Ca.1910 (Font)

La lliteratura del Regne de Valéncia alcança una altíssima cota en l’esplèndida floració “quatrecentista” dels Ausías March, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig, Rois de Corella, Martorell, etc.

Ausías March, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig, Rois de Corrella i Joanot Martorell

Pero en la centuria següent es produïx un procés de castellanisació lliterària, en el que es dissoldrà casi totalment l’expressió vernàcula en les Lletres.

Si be seguixen editant-se espayatdament alguns dels clàssics valencians —aixina, per eixemple, Jaume Roig en 1581 i en 1561, o el propi Ausias March en 1589, en el complement de la traducció castellana original de Baltasar de Romaní—, mediat el sigle XVI van destacant-se els escritors en llengua de Soriera, com Juan de Timoneda o Gaspar Gil Polo, en un primer grup, al que seguirà a finals de la centuria el dels dramaturcs que constituïxen la aportació valenciana del teatre espanyol del Sigle d’Or: Rei de Artieda, Virués, Tárrega, Gaspar Aguilar i, sobretot, Guillem de Castro, al que seguixen en edat Carlos Boyl i Ricardo del Turia.

Juan de Timoneda, Gaspar Aguilar i Gullem de Castro

De tots modos, la producció estrictament lliterària valenciana proseguix, encara que a nivell popular. Aixina, durant els sigles XVI i XVII la llengua vernàcula servix de vehícul per a coples, gojos i romançades d’índole generalment religiosa, aixina com per a alguns sermones.

En el sigle XVIII seguixen manifestacions similars, a les que s’afigen numerosos coloquis i raonaments, regularment per a descriure festejos religiosos i profans, per boca de personages ficticis, que varen alcançar certa popularitat en el seu temps, com Sento el Formal, Tito Bufalampolla o Nélo el Tripero.

Front al grosserisme de la llengua i de la lliteratura del regne de Valéncia s’alcen en el mateix sigle XVIII ben intencionades veus, com la del notari Càrles Ros, que publica obres com Epítome de l’orige i grandea de l’idioma valencià (1784), Breu diccionari valencià-castellà (1789), Breu explicació de les llibretes valencianes (1750), Correcció de vozes i phrases que el vulgo o comú de Valéncia usa, o ha introduït, parlant (o volent parlar) el seu matern idioma (1751), Qualidades i blasones de la llengua valenciana (1752), etc.

Paralelament, Càrles Ros cultiva la llengua vernàcula en numeroses obres de caràcter popular, com a gojos, coloquis, raonaments, romançades, etc., i edita la Rondalla de rondalles, de Galiana.

Pero l’esforç del notari valencià no troba continuació colectiva en la seua época, llevat algunes esporàdiques excepcions individuals, com el pare Calina, Juan Collado, fra Luis Navarro, etcétera.

Per lo que a obres dialogades, representables o no, fòra dels coloquis i raonaments no hi ha manifestacions en llengua valenciana. Sembla, no obstant, que a mitat del sigle XVIII mosén Bartolomé Tormo va escriure un joguet còmic, en un acte i en vers, titulat La fira d´Albayda, el text de la qual ha permaneixcut inèdit.

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Pati de butaques del Teatre Ruzafa de València, 1930 (Font)

ELS PIONERS (Fins a 1861)

És ya en el sigle XIX quan trobem obres dramàtiques —representables i representades— en la llengua del regne.

Ocupen el primer lloc, cronològicament, els milacres, eixes peces en un acte i en vers que escenifiquen els més populars milacres deguts a l’intervenció del Patró de Valéncia, Sant Vicente Ferrer. Obres interpretades per chiquets i representades en altars o escenaris a l’aire lliure, en motiu de la festivitat del taumaturgo valencià, en llocs ya tradicionals de la ciutat: carrer de la Mar, Mercat, Tros Alt, etc.

Juan arolas

Juan Arólas

En la primera mitat del sigle XIX, a part d’alguns milacres d’autor desconegut, es representen uns atres de J. Lleó, Miguel Magraner Soler, Vicente Clérigues, fra Luis Navarro Ferrer, el pare Juan Arólas, Tomás Villarroya Sanz, José Garulo Villel, Miguel Preciós, etc.

En realitat, el milacre és un gènere dramàtic popular que, havent precedit cronològicament en la seua aparició al teatre profà modern de Valéncia, perviu el seu cultiu fins als nostres dies, vinculat a l’anual celebració de les festes en honor de Sant Vicente Ferrer, i els autors dramàtics més celebrats conten en algun milacre entre les seues obres.

Poc a poc, cap a mediats de sigle van apareixent algunes peces en llengua valenciana, com Visanteta la de Patraix, de Joaquín García Parreño.

Pero a partir de 1850 gradualment va aumentant la producció teatral en valencià gràcies a un chicotet número inicial d’autors.

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José Bernat i Baldoví

Nom destacat entre els inicials és el de José Bernat i Baldoví (1809-1864), prolífic poeta satíric en castellà i en llengua vernàcula, que en 1850 estrena La Tertullia de Colau o Partaques i caragols, a la que seguixen, entre unes atres, Qui tinga cucs que pèle fulla o Obedecer al que manda (1855), Un fandanguet en Paiporta (1857) o El agüelo pollastre (1859), Al mateix temps va rendir tribut al teatre popular religiós en varis milacres.

Despuix de Bernat i Baldoví inicien també la seua llabor dramàtica atres autors, la producció dels quals seguirà desenrollant-se en el periodo posterior.

Aixina tenim a Ramón Lladró Mallí (1825-1896), que estrena en 1854 la seua peça A falta de bons o Raféla la filanera, a la que seguixen La demaná de la nóvia (1858), El mejor marido o Sento el de Meliana (1858) i El sereno d’Alfafar (1858).

Igualment comença en esta época la seua producció valenciana un autor dramàtic, que va estrenar també —i molt abundantment— en els escenaris madrilenys: Rafael María Liern Cerach (1882-1897). Ad ell es deuen en esta época, a part d’algun milacre, els joguets De femater a lacayo (1858) i Les elecsions d´un poblet (1859).

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Francisco Palanca i Roca

Per eixos mateixos anys es troben les obres de Francisco de Paula Rochano (Els amors d’un torrentí, 1859) i de Rafael Vives Aspiroz (Els marors d’una fadrína o El viudo vert, 1860).

I principalment va iniciar la seua llabor dramàtica valenciana un autor que ha de figurar despuix entre els clàssics del teatre regional: Francisco Palanca i Roca (1884-1897). Són obres seues en esta época inicial: La millor rao, el trabuc (1859), Llágrimes d´una femella (1859) i Suspirs i Llágrimes (1860). I en este autor s’entra ya en el capítul següent.

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Pati de butaques del actual Teatre Escalante, antic teatre del  Patronat de la Joventut Obrera (propietari del teatre). Des de 1985 està llogat a la Diputació Provincial de Valéncia. La sèu del Escalante està ubicada en el carrer Landerer, 5, antiga sèu del Patronat.

ELS CLÀSSICS (1861-1895)

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Eduardo Escalante Mateu

De 1861 a 1895 es desenrolla l’activitat dramàtica de qui ha de considerar-se, si no com a fundador, sí com el que ha donat forma, consolida i arraïla el teatre valencià modern: Eduardo Escalante Matéu (1884-1895).

Encara que en 1855 havia rendit l’habitual tribut al teatre religiós popular en els seus dos milacres (La vanitat castigada i La muda), és en 1861 quan comença la seua valiosa llabor de saineter.

Des del Déu, déneu i noranta (1861) fins a l’estrena pòstuma de Trapatroles (1895), Escalante dona a l’escena prop de cinquanta sainets, en els que es retraten en pinzellades certeres, gràfiques i gracioses les costums, els defectes i les virtuts de les classes mija i popular de la ciutat de Valéncia en la segona mitat del sigle XIX.

No és fàcil destacar en la producció escalantina els sainets més conseguits. Servixquen de simples eixemples La prosesó per ma casa (1868), Bufar en caldo chelat (1869), El trobador en un porche (1870), La chala (1871), Barraca en lo cabañal (1872), La escaleta del dimoni (1874), Una sògra de castañola (1875), Lo Pati de Peixcaors (1884), etc.

Rafael maría LiernContinuen en este temps produint teatre valencià alguns autors que havien iniciat la seua llabor anteriorment. Aixina, Lladró Mallí (La boba i el embobat, 1872; El titot de Nadal, 1875; Un tio sense nebots, 1875, etc.), Rafael María Liern (Un rato en l´hort del Santísim, 1861; La flor del cami del Grau, 1862; ¡¡Carracuca!!, 1878; El que fuig de Deu…, 1874, etc.). I fins i tot el pioner Bernat i Baldoví en Pascualo i Visanteta o El tribunal de Favara (1861), que és honesta versió d’una desenfadada i irrepresentable peça que va donar a l’estampa en 1845; Batiste Moscatell (1862), etc.

Un atre autor que, havent començat la seua producció abans que Escalante, s’integra per dret propi en el grup dels «clàssics» és Francisco Palanca i Roca, que dona a l’escena obres que varen quedar de repertori, com la comèdia en tres actes Tres roses en un pomell (1870), Toni Manena i Chuán de la Són (1872), Un parent de l´atre mon (1872) i, entre unes atres, els drames en tres actes Decrets de la Providència (1878) i Lo guardiá de capugins (1878).

Joaquín Balader Sanchís (1828-1898) és un atre dels autors bàsics d’este periodo, en obres que varen sobreviure a la seua época, com Al sa i al pla (1862), Eixarop de llarga vida (1862), Les beseroles de l´amor (1874), Els besons de Sedaví (1875) i moltes més, aixina com alguns milacres.

Junt a Escalante, Balader i Palanca i Roca cal situar a «José Ovara», pseudónimo de José Mamano Piquer (1827-1881), autor, entre atres obres, de Fuchint de les bombes (1878) (en colaboració en Escalante i Balader), Un aprenent de lleti (1877), Per tres pésetes i micha (1877), Bous de mort (1878), El tio Serol (1882), etc.

Compartixen en els anteriors els primers llocs en l’escena valenciana de l’época atres escritors. Aixina, Antonio Roig i Overa (1844-1898), al que es deuen Els bañs de les barraquetes (1871), Un chuche munisipal (1878), El tonto del panerot (1879), Tres abelles de colmena (1882), El tesor dels Chermanells (1884), etc.

Igualment José García Capella (1840-1902) dona a l’escena moltes obres, entre les que es destaquen L´alcalde de Meliana (1871), Un casique a redolons (1872), La veu de la consiensia (1872), No és la sort pa qui la busca (1874), Cada ovella en sa parella (1891), etcétera.

També és de senyalar Manuel Milles Casanoves (1845-1914), en Sota, caball y rei (1878), Ni rei, ni caball, ni sota (1874), Retrats al viu (1884), Cascarrabies (1888), etc.

O José Campos Mart, autor de Un flamenco de Alboraya (1885), Un granerer en casaca (1887), Un casament del dimoni (1894), etc.

Són molt numerosos els autors de teatre valencià en este periodo en producció menor que els mencionats anteriorment. Entre ells cal citar a Francisco de Paula Hortes, Juan Bautista Burguet, José María Fambuena, Estanislao Máñez, Francisco Bellido, Eduardo Perla, Francisco Barber, José Merelo Casademunt, Rafael Bolúmar, Rafael Torróme, etc.

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Vicente Boix Ricarte

També se seguix cultivant el gènero dels milacres per alguns dels autors ya mencionats, aixina com per uns atres que casi exclusivament produïxen obres d’esta classe, com l’historiador i poeta Vicente Boix Ricarte, Joaquín Badía Adell, Vicente Chervás, Rafael Ramírez Torrent i uns atres.

UN TEMPS DE TRANSICIÓ (1895-1916)

Durant els vint anys d’este temps —fi i començ de sigles— descendix la producció teatral valenciana, i en aquells finalisen la seua producció dramàtica alguns autors que varen començar en l’época anterior i comencen la seua llabor uns atres que s’integraran en la numerosa promoció següent.

Per una part es troben alguns clàssics i uns atres que podem considerar com els seus epígons, mentres que per una atra inicien varis autors jóvens les seues tasques dramàtiques. Aixina veem Campos Marté, en El gallet de Favara (1896); a García Capella, en El femater de la casa (1899); a Milles Casanoves, en El tir per la culata (1909), i a Merelo Casademunt, en ¡Un talent de carabasa! i Visantet el latos, abdós de 1910, en que tots ells finalicen la seua llabor dramàtica desenrollada principalment en el periode anterior.

Com continuadors de la generació dramàtica anterior es destaquen Juan Colom Sales (1852-1917) i Eduardo Escalante Lleig (1854-1921). Abdós varen iniciar la seua llabor en ple temps «clàssic» i la varen continuar en el següent. Recordem del primer, entre moltes atres, Talis cualis cum camalis (1872), El sant del agüelo (1881), El tio Cañaules (1909), ¡Peix d’ara viu! (1918), Chirigotes (1916), etc.

Parlant de Eduardo Escalante Lleig, va continuar en la llínea de son pare, el gran saineter Eduardo Escalante Matéu. Per cert que, a causa de que cap dels dos va firmar les seues obres en el seu segon llinage, molts catalogaors i bibliólegs confonen l’atribució de les obres d’abdós.

De Escalante (fill) cal citar, entre unes atres. Del porrat de Sent Antonio a les Torres de Serrana (1887), Valensia a la matiná (1888), Mil durs i tartaneta (1897), Marieta la estanquera (1898), etc. I va contribuir eficaçment al afianzament de la sarsuela valenciana; servixquen d’eixemples Quintos i reganchaors (1888), Les barraques (1899), El roder (1905), etc.

Vicente fe castell

Vicente Fe Castell

Hi ha també un grup d’escritors la llabor dramàtica dels quals es desenrolla dins d’este temps de transició. Entre ells poden citar-se Vicente Fe Castell (Portfolio de Valéncia, 1898; Les  viudes de la plaseta, Els festeros de la guasa o Catarrocha descuberta, 1900; Carmela la pentinaora, 1911, etc.), Antonio Palanca i Os (De la mort a la vida, 1898; Mala lluna, 1900), Francisco Vidal i Roig (1865-1928) (El Palleter, 1904; A Roma per tot, 1911, etc.), Pedro Chirivella Merseguer (¡Ahi va un casaor!, 1908 ; El gobemaor del pati, 1909 ; La mort a la gola, 1916, etc.), Bernardo Morales Sanmartín (La borda, 1911; La mare térra, 1916), José Ferrando López (Moli de vent, 1896; Les dos roses, 1901, etc.) i un nutrit número d’escritors en menor producció dramàtica.

Per últim, en este temps, que denominem de transició, inicien la seua aportació al teatre valencià uns autors que desenrollaran la seua llabor a lo llarc dels anys següents.

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Maximiliano Thous Orts

Deuen ser destacats Maximiliano Thous Orts (1875-1947), en ¡De Carcaixent… i dolses! (1896), ¡Foch en l´era! (1899), La bella Codoñ (1918), etc.; «Pepe Angeles», nom artístic i lliterari de Pedro José Àngels i Luis (1871-1982), en Avans de la prosesó (1901), Cambiar d’estat (1910), Tònica la viuda (1918), etc.; Francisco Menges García (n. 1877), en Ineseta (1908), Per fer les cartes o Un ball en la Societat Teler (1906); Estanislao Alberola Serra (1861-1988), que havia estrenat en 1890 Un alcalde de monterilla, va donar a l’escena La pau del poble en 1901; Rafael Martí Orberá (1880-1968), en L´ombra del siprer (1910), L’ ase del poblé (1911), La elecsió (1911), etc. També en esta época comencen la seua llabor dramàtica dos autors importants en el periodo posterior: Fausto Hernández Casajuana (1888-1972), en Sireretes de pastor (1911), El carrero de la llanda (1914), etc. I José Peris Cela (m. 1960), que en Tres artistes de porche (1907) i Terres málaides (1911) inicia en esta época una carrera d’autor que li situarà en primera llínea en els periodos posteriors.

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Teatre Talía abans cridat la Casa dels Obrers de Sant Vicente Ferrer. Es va construir en l’any 1927

ELS VINT ANYS FELIÇOS

Les dos décades que comprenen els anys que van de 1916 a 1936 representen l’época de  major activitat dramàtica valenciana. És el periode en que hi ha més i més prolífics autors, aixina com més locals dedicats al cultiu del teatre vernàcul. Ocupa el primer lloc en este periodo José Peris Celda (m. 1960), la llabor del qual, formada per més de huitanta títuls, es desenrolla principalment en estos vint anys, encara que haguera segut iniciada, com ya hem dit, en l’época anterior i encara done a l’escena algunes obres en els últims lustres.

Dins de la seua extensa producció podrien citar-se a guisa de eixemples: Sels de novensá (1917), Sal de la figuera (1917), Per la fam d´heretar (1918), Nelo Bacora (1918),  L’esmeralda llevantina (1918), Lo que val un bes (1919), El dolor de fer be (1921),  Més allà de la lley (1927),  Rialles del valer (1928), Cuant elles volen (1981),  Front a la vida (1931), Voler sense voler (1932), etc. També va cultivar el gènero musical de les revistes: Así Arrós en fesols y naps, Así no quedem ni ú (1918), ¿Volem llum? o Valensia a fosques (1918), Cacaus i tramusos (1927), Salpicó d’anguiles (1931), etc. Igualment va estrenar alguns milacres.

Seguix a Peris Cela en cabal dramàtic Francisco Barchino Pérez (m. 1955), que en més de xixanta títuls ompli també este periodo i fins i tot estrena algunes obres en els posteriors. Entre les seues obres figuren: Colombaire de profit (1917), ¡Qui de fadrí no la corre! (1918), ¡No hiá un marit fidel! (1919), Els badalls de la fam (1921), La barraqueta del Nano (1921), Terra fangosa (1924), La caragolá de Chimo (1925), La clavellinera del barri (1930), El cuquet del cariño (1931), etc. També va donar a l’escena obres musicals, com Les amoroses (1927), A la lluna de Valensia (1924), ¡La caraba! (1926), Les formes de la sabatera (1928), Els Leandros (1928), etc.

Va despuix dels anteriors en fecunditat dramàtica José María Juan García, en més de cinquanta obres en el seu haver. Servixquen d’eixemples: ¡Che, quin lio! (1916), A Nadal… coques (1918), L’amo del poble (1924), Carabasa m’han donat (1925), Les glándules de mono (1926), Cuan l’amor és de veres (1934), etc. També, com els anteriors, cultiva el gènero musical en ¡Chòfer, a Novetats! (1925), Colometa (1927), Canut i Canutet (1938), El rey Pepet (1935), etc.

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Fausto Hernández Casajuana

Completen el quintet d’autors més fecundos d’este cicle dos noms que varen començar les seues activitats dramàtiques en l’época anterior: Fausto Hernández Casajuana i Rafael Gayano Lludi.

Al primer pertanyen: Capitulé Tónico (1917), La dona fa la casa (1925), La flor del voler (1927), El sol de la Bolsería (1931), La vista cansa de Mary Hetta (1931), etc. Notable èxit varen conseguir algunes obres musicals, escrites en colaboració en Maximiliano Thous Orts: Ama, ¿hi ha foc? (1920), A la vora del riu, mare… (1919), M’he deixat les espardeñes (1921), Mare, no li hu diga al pare (1922) i unes atres.

I de Gayano Lluch poden citar-se en este periodo: Visites de l’atre mon (1917), ¡Agarrat, que ve la curva! (1920), ¡Ya tenim casa! (1921), ¡Arruixa, que plou! (1927), La meua dona no és meua (1932), etc. Sobre obres musicals cal mencionar, entre unes atres, Chagants y nanos (1926), La Font de l’Amor (1927), Els Reixos dels pobres (1927), etc.

Pròxim en producció als anteriors es troba Francisco Comes García, que va iniciar les seues tasques teatrals en el periodo anterior, pero que és en este on desenrolla major activitat. Vegen-se alguns títuls: L´espirit de ma cuña (1917), Lili la volantinera (1918), ¿Ahón està la meua dona? (1920), U que ve l´atre mon (1922), Churament sagrat (1926), La constitusió en ma casa (1932), etcétera.

En producció quantitativa similar, més de trenta títuls, trobem a Felipe Meliá Bernabéu, Vicente Vidal Corella, Vicente Montesinos Palomares i Jesús Morante Borres. He ací algunes de les seues obres:

De Felipe Meliá: Un meche improvisat (1921), Els fills d´els vells (1926), Lo que no torna (1927), Al pas del Nasareno (1928), El ambient (1931), Lo més gran (1932), La filla de la portera (1934), etcétera.

De Vidal Corella: Amor i vaselina (1918), El penitent (1919), Resialles del visi (1921), Lo que val un tros de pa (1927), etc. I algunes obres musicals, com a D’aquella Valensia… ya no queda res (1928) o Valensia a la moda (1931).

De Montesino Palomares: El mestre de bandurria (1916), Les desdiches del Tenorio (1917), Un Belmonte d’ocasió (1918), ¿I dihuen que´l peix és car? (1926), Si vols ser Papa… (1927), etc.

I de Morante Borres: Animetes santes (1928), ¡La va cansó de la vida! (1926), Violetes d’amor (1928), El mestre d’escola (1930), L’home, la dona i els fills (1932), etc.

Entre els numerosos autors que escriuen teatre valencià en estos decenis encara poden senyalar-se com destacats: José María Garrido, Alfredo Sendín Galiana, Vicente Marco Rivas, Eduardo Buil Navarro, Enrique Beltrán Royo, Francisco Mingues Llorca, Luis Juan Alcaraz, José María de la Torre Covarrubias, Arturo Casinos Moltó, Luis Martí Alegre (1901-1972), José María Beltrán Pérez, Miguel Tallada, Antonio Virosque Samper (m. 1980), etc. Sense oblidar a atres escritors importants que, procedents del periodo anterior, terminen la seua llabor en estes décades: Rafael Martín Orberá (Els tres nóvios de Toneta, 1925; Bodes d’or en l´horta, 1927; Honra entre llengües, 1927; Amparo, 1931; Rondalla de rondalles, 1934; Pobres millonaris, 1936, etc.).

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“Pepe Angeles”

Estanislao Alberola Serra (Terres secanes, 1924; Trosos de vida, 1924; Cansonera valensiana, 1928; La demaná de la nóvia, 1927; Ans que tot, mare, 1928; Al que´s burla…, 1929, etc.).

Maximiliano Thous Orts (El poblé canta, 1925; La cúa de la rabosa, 1931; El dragó del Patriarca, 1931; L’últim lleó, 1932, etcétera).

I «Pepe Angeles» (El consell de ma muller, 1926; Al treballaor, faena, 1926; ¡Ya soc pare, ya soc pare!, 1927; Un mal pensament, 1930, etc.).

EL COLAPSE INEVITABLE (1936-1945)

Peris Celda-PepicoNaturalment, la guerra espanyola (1936-1939) va supondre un tall en les activitats dramàtiques valencianes. Encara en 1936, per l’impuls procedent del periodo anterior, es varen estrenar algunes obres, com José Maria de la O, de Vicente Vidal Corella i Alberto A. Cambó; Gavina de port i Els hereus del tio Pere o A que te muigues no espere, de Miguel Tallada i José María de la Torre; La Belladona, de Fausto Hernández Casajuana; Els papirusas, d’Alfredo Sendín Galiana; Cap i cúa i Cap amunt anem, de José Peris Celda; Válensia a palpes i Els fills dels pobres, de Francisco Barchino; Dos paraules no més, L´agüelo i el gafarró i Avant, sempre avant, de Julián Ribas Arambul; El vehinat i Estampes sainetesques, de Luis Martí Alegre, i algunes poques obres més.

En el bieni 1937-1939, molt esporàdicament s’estrenen obres valencianes. Aixina: El diputat per Vila-Robell, de Julián Ribas Arambul, o Cosquerelles y Casos y Coses o Ni són tots els que estan…, de José Peris Celda.

De 1940 a 1945 solament s’estrenen varis milacres, gènero al que contribuïxen Ricardo Garrido Juan, Vicente Montesinos Palomares, Manuel Sánchez Navarréte i algun atre autor.

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Teatre Alkazar, la seua grafia original era Teatre Alcázar, carrer General San Martí. Ca 1932

LA RECUPERACIÓ (1946-1970)

A partir de 1946 les circumstàncies permeten que es recomence l’activitat dramàtica valenciana, i tornen a la palestra autors veterans, com José Peris Celda (Vosté és mon pare, 1950, i La Valensia de hui, 1954), Francisco Barchino (La cotorra del Mercat, 1946, i La cría de la cotorra, 1947), Fausto Hernández Casajuana (Nóvios a la plancha, 1946; Enredro de cacherulos, 1947; El mas de Masiá, 1962, i Bomba va, 1968), Jesús Morante Borres (L’alcalde de Favara o Encá hi han moros en Valéncia, 1947; ¡La rebomba atòmica!, 1950; La muntanya d’or, 1951; Bandera de pau, 1954, etc.) José María Juan García (El pato de l´Albufera, 1947; El roser encantat i La tómbola, abdós de 1955, en colaboració en Juan A. Muñoz, etc.), Alfredo Sendín Galiana (L´hort embruixat, 1951; Si en vols més, pera el cabás, 1968, i algunes més en colaboració en atres autors), Luis Martí Alegre (El rellonche de l´Achumtament, 1946; La Plaça Redona, 1952; Els farols, 1958, etc.), Enrique Beltrán Royo (Sayons i granaeros, 1948, i vàries en colaboració en atres autors), Vicente Vidal Corella (Caldo de gallina, 1951, i Yo soc el mataor, 1951), José María de la Torre (El pobret agüelo, 1947; Histories d’una escaleta, 1952, i ; ¡Pos si que va l´aqueta!, 1958).

Junt a esta generació d’autors procedents de l’anterior periode sorgix una promoció nova de jóvens escritors que omplin les décades més recents. Entre ells podrien destacar-se els següents:

Enrique Albí Hernández, en Amor i sacrifisi (1958), La mare té rao (1959), Les quatre flors (1959), Coses valensianes (1960), Parlen les flors (1962), etc.

Juan López Cátala, en Aixina és la vida (1961); ¡Hasta may! (1969) i atres vàries en colaboració en diferents autors.

Arturo Moliner Valls, en Els dichosos platillos (1951), Lo qu’el fum s’emporta (1958), Amor i creílles o El nóvio de la meua nóvia (1955), L’ou de Colón (1956), etc.

José María Beltrán Pérez, en De bona raça (1952), ¡Eixa dona és ton pare! (1958), Matrimoni sense dona (1954), S’ha perdut una nóvia (1957), Un deshonrat en molta honra (1962), etc.

Marzal Barbera, en El Consell de les Aigües (1960), Crit de festa (1964), Qu’és fa tard (1964), etc.

Germán Marco Ripollés, en Fes be (1961), Del atre mon vindrán (1968), etc.

Juan Antonio Muñoz Sáez, en La dolsor d’una llágrina (1952), El nóvio de ma sogra (1954), Valéncia plora (1957), etc.

José Gregori Climent, en La sort no és pa qui la busca (1947), ¡Carn vella! (1950), Les dos mentires (1958), etc.

Arturo Casinos Guillem, en ¡A eixe el case yo! (1951), En un vago de tersera (1958), El nebot de mon tio (1954), etc.

Rafael Ibáñez Yillagrasa, en Cásat, cásat i vorás (1955); ¡Un marit al preu que siga! (1955), Dos com una cabra (1957), etc.

Als noms anteriors podrien afegir-se els de José Martínez Rodrigo, J. Alarte Querol, Vicente Novella Sansano, Joaquín Saura Fenollosa, Carmelo Vicent Suria, Rafael Manzano Máñez, José María Jorge Coll, etc.

Un gènero dramàtic menor, que en époques anteriors va tindre aparicions esporàdiques, és el apropósit, escrit en motiu de circumstàncies o festes especials; pero és en estos últims decenis quan ha alcançat un cultiu més intens.

S’han senyalat com a fàcils autors de apropósits Marzal Barbera, Jorge Coll, García Pastor, Martínez Coll, Manzano, Albí Hernández i fins a una trentena més, entre ells escritors destacats d’un teatre de major contingut dramàtic.

També en esta época última s’ha continuat escrivint milacres, gènero en el que l’autor més especialisat ha segut Manuel Sánchez Navarrete.

Antonio Ruiz negre

Antonio Ruiz Negre

També devem incloure al periodiste i dramaturc Antonio Ruíz Negre, creador de la Taula Valenciana d´Autors Teatrals i membre de la Associació d’Escritors en Llengua Valenciana. La seua obra lliterària va ser molt extensa des de la comèdia al drama, passant per l’intriga, la série negra, o el café-teatre: (Tres comedies curtes (I): A mi No; Navellos, 18; L´Hostal del Llorrer) 1992; (Tres comedies curtes (II): La Foto; Que estem esperan-la; Paella de marisc) 1994; (Blanc de negre) 1995; (¡Quina familia!) 2001; (Trilogía de la coentor. La Foto; Felisa; Benibufit) 2003.

 

Captura de pantalla (236)

Ubicació del Saló i/o Teatre Novedades, en el carrer Barques nº 9. Despuix de la seua desaparició va ser la sèu de la famosa papelería valenciana Sena & Alós

CONCLUSIONS

La lliteratura dramàtica de Valéncia és de contingut i  difusió  «casera», la qual cosa no obsta per a que, dins d’eixe caràcter, tinga autors d’un estimable nivell lliterari, com Rafael Martí Orberá, Bernardo Morales Sanmartín i alguns poetes que també varen cultivar el gènere dramàtic. Pero la gran massa del teatre valencià té un marcat sagell popular, tant per les característiques dels autors com del públic al que principalment anava dirigit aquell.

En llengua vernàcula apareixen drames, comèdies, saínets, joguets còmics, farses, apropósits, sarsuela, revistes, etc. És a dir, que tots els gèneres i subgéneres dramàtics han tingut representació en el teatre valencià. Abunden els drames i comèdies en “dos i en tres actes”, la major part d’eixe teatre ho formen peces en u solament, generalment  còmiques.

L’especial caràcter de la majoria de les obres es reflectix en la seua temàtica i en el seu llenguage. Per un costat, és exponent de tipos i costums de Valéncia, sàtira social, comentari a acontenyiments d’actualitat, etc. Encara que no falten obres de més ambiciós propòsit o d’impuls poètic, pero sempre arrelats en la problemàtica valenciana més sensible a l’espectador.

Eixa producció dramàtica va tindre la seua realisació en els escenaris. Durant el periodo «clàssic», els teatres que varen cultivar en prou assiduïtat les obres valencianes varen ser el de la Princesa (que durant les dos repúbliques va rebre el nom de «Llibertat»), el Principal i el de Ruzafa, havent anys que en els tres va haver representacions en llengua valenciana. Junt ad ells, esporàdicament, es trobaven el Teatre-circ Español, el Circ Colón i el Teatre Apolo.

Eixos mateixos teatres, desapareguts els circs, varen seguir representant obres valencianes en el periode de 1896 a 1916. Pero és llògicament entre els anys 1916 i 1936 quan aumenten els escenaris dedicats al teatre valencià.

Per la seua duració i ininterrompuda continuïtat ocupa el primer lloc el Saló Novedades, que actua durant tot el periodo. Ad este cal afegir els quatre teatres citats al principi, pero, sobretot, a uns atres que varen sorgir a la calor de l’entusiasme pel teatre valencià: Moderno, Alkázar, Regional, Nostre Teatre, aixina com el Teatre-circ Regües i entitats no comercials, entre elles la Societat Coral El Micalet o el tradicional Lo Rat Penat, els escenaris del qual mantenien també temporades teatrals.

En recomençar-se en 1946 les activitats dramàtiques en valencià, varen seguir cultivant-les de tant en tant els teatres Principal i Ruzafa, i en major assiduïtat, Alkázar, Talía, Serrano, Casa dels Obrers, Patronat de la Joventut Obrera, etc.

Les estrenes d’obres en llengua valenciana no eren exclusius dels teatres de la capital. També els va haver en Alacant, Alacuas, Albaida, Alberic, Alcoy, Alcudia de Carlet, Aldaya, Algemesi, Alzira, Benaguacil, Benicarló, Benifayo, Bétera, Burjassot, Burriana, Carcér, Castelló, Cullera, Chella, Chirivella, Denia, Gandia, Godella, Játiva, Llíria, Moncada, Parcent, Paterna, Picanya, Puzol, Rafelguaraf, Ribarroja, Sagunt, Sollana, Sueca, Villareal i Vinaròs.

Obres estrenades en els teatres de Burjassot:

Manuel Urribary (Teniente Robert) El dedalet de l´amor i ¡Eh! Chiqueta…, abdós en el Teatre Pinazo, giner 1929. Sempre manen les dones i Un nóvio per dèu quinsets en el Teatre Círculo Católico, giner 1929 i 17 de febrer de 1929.

Ricardo Floch, Chics aplicats (obra per a chiquets), un acte, Teatre Círculo Católico, 8 de juliol de 1932.

Vicente Salelles Varó (Visálvaro) En molts matrimonis…sòl intervindre el dimoni, comèdia, Teatre Pinazo, 28 d’octubre de 1932. Vaig trovar un àngel, comèdia, Teatre Pinazo, 20 de novembre de 1932. Lo que resòl un mati, comèdia en colaboració en Vicente Tomás Sánchez, Teatre Pinazo, 27 de dicembre de 1932.

Fausto Hernández Casajuana, Los Reyes vagos, apropósit en un acte, Gran Café Bar Los Silos, 1945.

Enrique Albí Hernández, El crit del Palleter, apropósit en un acte. Teatre Parque Fallero, 29 d’agost de 1959.

En l’interpretació de les obres valencianes es varen distinguir els actors Ascensio Mora i Manuel Lloréns, en el periodo «clàssic», i en temps següents, Francisco Menges, Juan Colom, Pepe Angeles, Manolo Taberner, Vicente Broseta, Pepe Alba, Julio Espí, Abelardo Merlo, etc., aixina com les actrius Amalia Mondéjar i la senyora Clement, entre unes atres, en époques distintes. Alguns actors varen ser també autors dramàtics, com a Mora, Menges, Colom, Angeles, Broseta, Alba, Espí, etc.

(EsquerraAbelardo Merlo Bort, (Centrecartell publicitari del Teatre Principal, anunciant l’estrena de l’obra Pascualo y Visanteta o El tribunal de Fabara, de José Bernat y Baldoví, el 24 de març de 1858. Actriu protagonista Amalia Mondéjar, (Dreta) Pepe Alba.

Javier Martínez Santamaría

   Corrector Jesús Moya Casado

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

Transcripció lliure de l’artícul “Un siglo de teatro valenciano. Materiales para su estudio”, publicat per la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Tomo LXXVII,l. Madrid, giner-juny 1974, pp 150-167. Autors: Severino Guastavino Robba i Guillermo Guastavino Gallent.

Biblografía:

Silvestre, Ò. P. (2005). Pepe Alba (1885-1951): dies i obres d´ un actor d´ estrena. Braçal: revista del Centre d’Estudis del Camp de Morvedre, (31), 235-260.

Viadel, E. M. La Vida Escénica en la Ciudad de Valencia: Temporada 1972-1973.

Libro de Alabanças de las lenguas hebrea, griega, latina, castellana i valenciana

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Compilado por Martín de Viziana i Consagrado al ilustre senado
de la inclyta y coronada ciudad de Valencia.

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Portada de la edición de 1574

Corría el año de Nuestro Señor de 1574, concretamente el 27 Kalendas de Octubre en la imprenta de Joan Navarro de Valencia finalizó la encuadernación del códice titulado: “Libro de Alabanças de las lenguas hebrea, griega, latina, castellana i valenciana” de Rafael Martí de Viciana.

En el códice nos relata una justa graciosa que tuvo lugar en Roma ante “el Papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja, natural de Valencia) sobre la pretensión de mejorar, y bien hablar la Lengua, y aun pretender que su Lengua fuera mejor que otra”, entre cuatro embajadores destinados en la Sede Apostólica. El embajador Español llamado Garcilaso, el Portugués D. Rodrigo de Castro, el de Francia y el de La Toscana. La justa se acordó el día de San Juan (23 de junio) de 1498 a celebrar el día de San Pedro (29 de junio) en la Sala del Sacro Palacio.

Viciano nos ilustra con las siguientes palabras:

Bien sentía el Beatífico Pontífice en su corazón por ser valenciano, como no habia quien tornase por la Lengua Valenciana. Y aunque en Roma á la sazón residian los Cardenales Vera, Serra, Lopiz, y Loris, todos Valencianos, ninguno de aquellos emprendió el cargo de responder por la Lengua Valenciana, dexándolo para cuando á la Nación Valenciana le paresciesse pedir su derecho, pues le quedaba la puerta abierta para entrar en el juicio. Y pues hasta en esta Era no se ha respondido, y por mi suerte, y ventura me cabe el responder, en esta manera diré lo que se sigue:

La Noble Ciudad de Valencia á veinte y ocho de Setiembre, año de mil y doscientos y treinta y ocho, fue presa, y entrada por el venturoso Rey Don Jayme, y poblada de nueva gente Christiana, con diversas, y no bien entendidas Lenguas, porque habia Italianos, Franceses, Alemanes, Catalanes, Aragoneses, Navarros, Vizcainos, y Castellanos: y porque cada cual hablaba su Lengua, habia en la Ciudad otra confusión que en Babel. Empero, como el Rey, y los de su Casa, y Corte, y muchos de sus vassallos, hablaban Lengua de Provenza, y de dimos, aquella como á mas común prevalesció; pero no sin grande mixtura de otras Lenguas, y toda en junto fue nombrada Lengua Lemosina, con la cual tenemos escripto el libro de las Leyes Forales del Reino, y las Obras de Ausias March, y muchos otros excelentes libros, que nos dan testimonio de aquella primera Lengua. Y como el suelo de esta Ciudad, hora sea por el Clima, Planeta, Signo, Vientos, Aguas, mantenimientos, ó por alguna secreta influencia, tenga gracia incógnita, y sobrenatural, tanto que todas las cosas humanas, y plantas produce con grande perfección, primor y delicadeza. Y mas ha concedido Dios á Valencia una Lengua polida, dulce, y muy linda, que con brevedad moderada exprime los secretos, y profundos conceptos del alma, y despierta el ingenio á vivos primores, donde le resulta un muy esclarecido lustre… Esta Lengua, se sirve de la e, que es segunda vocal, y de la s, que son las mas dulces del alphaheto; y es consideración muy principal para la perfección de la Lengua, que sea dulce y no áspera. Passaron algunos años y ya los moradores de la ciudad fueron naturales, nascidos, y criados en este suelo que diximos, y con su juicio muy claro, y de grande vivacidad, con discreta corrección borraron y apartaron de su Lengua todos aquellos vocablos bárbaros, toscos, impertinentes, y squinçar, gos, brecar, disminuir, y otros muchos en gran número. De la Latina tomaron todos los otros vocablos para hacer, que la Lengua Valenciana fuesse muy copiosa, y tuviesse proprio nombre á cada cosa por rara que fuesse… Tiene la Lengua Valenciana, que á cada cosa tiene proprio término sin buscarle de nuevo, porque acójese á su madre la Lengua Latina, la cual, como á buena madre, rica, y copiosíssima de proprios términos, siempre y cuando los pide los dá, y así jamás está falta de palabras. De ahí se sigue, que para hablar, ni ha de titubear, ni usar de similitúdines, ni circunloquios, ni usar de pasiva, ni de activa, ni añadir al nombre un verbo por el lado, ni para hinchir la voz añadir sílaba en los vocablos por hacer largo, y pomposo razonamiento, según vemos lo hacen otras Lenguas. Otrosí, tiene la Lengua Valenciana ella sola esta gracia, que si un Valenciano comunica con alguna Lengua estraña, dentro breves dias la habla como si fuese natural, y criado en ella: y si acaso algún estraño viene á vivir, y morar en Valencia, por mucho que more, y se trabaje hablar la Lengua Valenciana, en su vida no hablará perfectamente, porque groseros, y formaron una Lengua comun para todo el Vecino, con la cual hablaron, y hablan de presente. Esta Lengua formaron de lo mejor que habia en la Limosina; y por lo que les faltaba recorrieron á las tres Lenguas mas exelentes de todas las del mundo, segun antes hemos probado. De la Hebrea tomaron sac, recamar, tou, petit, sapha, de gom á gom, y muchos otros vocablos en gran número. Otro si tomaron de la Griega bastax, tapi, mostacho, assomar, golf, colp, geneca, cis, á cada paso tropieza en su materna Lengua; y esto viene que el Valenciano tiene aguda, y penetrativa Lengua, y pronuncia muy claro, porque se ayuda de los dientes, y labios en su habla, y concibe con facilidad la Lengua estraña:… Es en fin la Lengua Valenciana de condición de doncellas virtuosas, que aunque sean vistas no se dexan tocar: pues no es poca esta excelencia que pueda entrar á doquiera, y que defienda la fortaleza de su Lengua… y para con todos la Lengua Valenciana grandemente conviene, por ser ella breve, y compendiosa, de tal manera, que hora por hora, ó hoja por hoja de escriptura, dará mas sentencia, y bien cortada, y ganará el cuarto de las palabras habladas, ó escriptas con la Lengua Castellana: de manera, que el que largo habla, en balde se trabaja, pues con pocas palabras puede concluir su oracion; y con esta brevedad, no faltando á la sentencia, dá mas gusto á los auditores.

No entendemos por lo que habemos escripto, ni escribiremos, perjudicar á la elocuencia de Garcilasso, y millares de Castellanos que tienen lo mismo: empero los Valencianos, comparando al Orador, los Cantores, y Representadores de Comedias, y de otros juegos, dicen, que la gracia, donaire, y sentido consiste en el agente, porque cual es el órgano, tal es el tono; porque muy claro está, que una misma canción puesta en una buena voz, y diestra, ó en una voz desabrida, y sin destreza, será oir la una del Paraiso, y la otra del Infierno: esso mismo consiste en lodo lo demás. Y por lo que está dicho, decimos, que si de una Ciudad de Castilla del tamaño que es la Ciudad de Valencia, se escogiese un Varón muy sabio, y elocuente, y otro de Valencia, y estos cada cual por sí orasse por tiempo de una hora delante personas neutrales, prudentes y doctas, allí se probaria, vería la gracia, ingenio, y lengua copiosa, bien cortada, pronunciada, y compendiosa cuál de las dos llevaria la ventaja. En esto perdone Castilla si la Lengua Valenciana defiende su partido, porque escripto está: Mi honor no le daré á otro… como testifica Antonio de Nebrissa, natural Castellano en su Diccionario, á la relación del cual la Lengua Valenciana estará, y por ella probará que participa mas de la Lengua Latina, que la Castellana en muchos millares de términos y vocablos. Primeramente la Lengua Valenciana concede, por ser verdad, que la Lengua Latina, Valenciana, y Castellana, concuerdan en las dicciones de, justicia, misericordia, prudencia, sapiença, y otras muchas semejantes…

…La Lengua Valenciana ha probado con todo cumplimiento, que la Lengua Latina es muy universal por todo el mundo, y de aquella muchas otras Lenguas han tomado gran número de vocablos; y que la Lengua Valenciana es hija y factura de la Lengua Latina por derecha línea y propagación. Y que la Lengua Castellana procede de madre bastarda, por ser compuesta de la Romana Latina, que fue Latin corrompido; y en la venida de Roma á Castilla mas se corrompió. Y si toda vez pretende tener vocablos latinos, viniente por tercera Lengua, entre las dos, lo que en la Lengua Valenciana no hay medio alguno, porque beve en el nacimiento de la fuente Latina; y assi es mas propria Latina, y copiosíssima de proprios vocablos á cualquier cosa por rara, y peregrina que le venga á la memoria. Y por consiguiente es mejor, y mas aventajada que las otras Lenguas de la Latina en baxo Por tanto suplica á la Lengua Hebrea, Princesa de las Lenguas, que provea en su favor, dándole por asiento en la primera grada á los pies de su madre legítima Lengua Latina, anteponiéndola por singular precedencia á todas las otras Lenguas que pretenden tener parte de la Lengua Latina…”.

 

Portada de la edición de 1765 y cubierta de la de 1877

Original – descarga: http://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1003223&posicion=1&registrardownload=1

Edición de 1765 – descarga: http://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1002074&posicion=1&registrardownload=1

Edición de 1877 – descarga: http://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1002073&posicion=1&registrardownload=1

Nota de los redactores:

Los tiempos cambian y los complejos persisten, unos se comportan como “Mansos” subyugados por las actuales élites medievales catalanas; bien regados de dádivas espurias y los otros como, “Lacayos” por un puesto en la próxima lista electoral, incapaces de defender sus ¿convicciones? en pos de la “Armonia Celestial”, o de la tan manida, recurrente y  acomplejada “”Convivencia Ciudadana””.

¡¡Abultada y onerosa dinarada cobran algunos ante tamaña traición!! y ¡¡Paupérrima y liviana faltriquera cobran los otros por la grandeza de su traición!! Éste es el costo a pagar por nuestra  mediocridad, pasividad y sumisión… ¡¡Nuestra desaparición como pueblo!!

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

Familia Crespo, Mestres d´Obra de Fumerals Industrials (II)

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Izquierda: Conchín y Manolo,  novios a finales de los años 50 principio de los 60. Derecha: Manolo, Conchín y Concha (Madre de Conchín) en la carnicería de esta última. Archivo Francisco José Crespo Villalba

En las postrimerías primaverales de 1961, concretamente el 15 de junio, Manuel Crespo Soler contrajo matrimonio en la iglesia San Juan de Ribera de Burjassot,  con Concha Villalba Company, “Conchín la carnissera”, o  “Chinín”, como él la llamó hasta el último día. Tuvieron cuatro hijos: Manuel Benito, Inmaculada, María José y Francisco José. Cincuenta años después en la misma iglesia, celebró sus Bodas de Oro (2011) acompañado por su familia al completo y numerosos amigos.

 

Izquierda: Conchín y Manolo en Los Silos, meses antes de casarse. Derecha: Novios en  “El Parque Fallero”, a día de hoy el Colegio Juan XXIII. Archivo Francisco José Crespo Villalba

Conchín Villalba Company oriunda de Torrent (Valencia), se estableció junto a su familia en Burjassot (1949). Madre e hija regentaron dos “casquerías”[12], una en la calle Independencia nº 10 y otra en Ausias March, 22. A partir de 1951 la familia inauguró una carnicería en Ausias March nº 31, hasta 1977; con una amplia clientela de Burjassot y Godella. En 1977 la carnicería se trasladó al nº 11 de la misma calle hasta su cierre definitivo (2002).

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Manolo fue una persona afable, cariñosa, muy hogareña, también bromista con un sentido del humor muy peculiar. No fue ambicioso, ni deseó protagonismo alguno. Hombre sencillo, muy de su pueblo, con costumbres  tradicionales; de esas que se pierden poco a poco o se han perdido definitivamente. Nunca le llamaron la atención los lujos ni aparentar aquello que no era. Iba a todas partes andando, en el trenet,  en bicicleta o motocicleta ¡¡aunque parezca increíble!! No tenía carnet de conducir. (Clavario de San Roque (Burjassot) en 1966. Archivo Francisco José Crespo Villalba).

 

En 1991 construyó su última chimenea industrial. En aquellos años la edificación de este tipo de chimeneas estaba completamente en desuso y obsoletas, convirtiéndose en testigos arquitectónicos mudos del desarrollo industrial nacional. El ayuntamiento de Onda (Castelló) decidió construir una chimenea, como monumento y/o homenaje a la industria azulejera local en un parque de la localidad. La constructora encargada de la obra no contaba con ningún especialista en la materia y sus arquitectos no tenían los conocimientos necesarios para afrontar el proyecto.

No sabemos cómo contactaron con Manolo Crespo;  uno de los pocos capaz de construir una chimenea industrial en el reino de Valencia a finales del siglo XX. Aceptó el reto con la ilusión de un niño y la responsabilidad de un  gran  profesional.  En el parque “La Panderola” de Onda, la chimenea apunta al cielo reivindicando su oficio.

Sus contribuciones en la construcción industrial de chimeneas han sido objeto de estudio por arquitectos contemporáneos como parte del legado de los “Maestros Albañiles” del reino de Valencia. En enero de 2012 recibió la visita de una arquitecta, recabando información para su tesis doctoral. A partir de ese momento su labor y memoria es reivindicada en numerosas ponencias, charlas, coloquios, y congresos referentes de su especialidad.

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Construyendo la chimenea en Onda (1991).
Archivo Francisco José Crespo Villalba

Tesis doctoral de López Patiño, M. (2013). Chimeneas industriales de fábrica de ladrillo en el Levante y Sureste español. Influencia sobre otros territorios. Estudio y análisis de las tipologías constructivas. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia. Universidad Politécnica de Valencia (UPV) 362-365.

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Manuel Crespo Soler. Archivo Francisco José Crespo Villalba

Manuel Crespo fue un gran seguidor del Burjassot C. F. (decano del fútbol valenciano), socio-abonado durante muchos años. Durante la época en la que el Burjasot jugaba en el campo del Bassot, acudía con toda su familia a un pequeño palco reservado. Le gustaba cenar en el estadio mientras se disputaban los partidos a última hora de la tarde. Una vez desaparecido el antiguo campo de fútbol, solía ir al nuevo campo de Los Silos con su cuñado Miguel o alguno de sus dos hijos. No se perdía un partido del equipo como local y en muchas ocasiones se desplazaba a verlos como visitante. Tal fue su afición que el día de su 80 cumpleaños su familia le regaló una camiseta con su nombre y el número de su estrenada edad impreso en la espalda.

Durante sus últimos años, su tiempo lo dedicó a estar pendiente de los suyos, fue una etapa de gran serenidad y la más feliz de su vida. Sus hijos lo eran todo para él. Sus sobrinos también eran parte de su vida y veía con satisfacción los logros conseguidos por su descendencia. Los más pequeños de la familia -sus nietos Cristina, Marta y Alberto-, su debilidad. En su tiempo libre, una vez jubilado, tenía como pasatiempo,  coleccionar objetos antiguos, e inició su andadura poética. Nos legó el cuaderno donde escribía las poesías, en “valenciano burjasotense”, el que había hablado desde que los niños empiezan a hablar; el español lo aprendió en la escuela. Son poemas de aficionado, llenos de sentimiento, sobre todo de miedo a la soledad. En algunos nombra lugares conocidos de Burjassot, como en este dedicado a su esposa:

El forn de la via: 

Me’n ixc a pasechar / i no se a on anar / me quede pensant / i vaig al parque de l’Eixereta / que está açi al costat.

Allí me sente en un banc / i mire al meu alrededor / que tranquilitat, estic a soles / veig a una ardilla / de un pí baixar.

 Des-de allí veig la fachada / del forn conegut per / el forn de la via / i em fique a recordar / en un matí.

De un día meravellós / que al pasar / te vaig vore eixir / del forn en el saquet / i de tu em vaig enamorar.

Burjassot cuenta hoy en día con numerosas construcciones de su autoría, entre ellas; tal vez de manera simbólica, el escudo de Burjassot que luce sobre el dintel de la  puerta principal del ayuntamiento. Algunas de sus mayores obras están identificadas, otras no, siendo un reflejo de su personalidad callada. Le preocupaba el trabajo bien hecho, perfectamente acabado y sin engaños, aunque en algunas ocasiones le costara dinero de su bolsillo por sobrepasar lo presupuestado. Como él decía en estos casos: «Luego dirán…mira que obra ha dejado Crespo ¡ahí!».

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Manolo y Concha (2015).  Archivo Francisco José Crespo Villalba

Afortunadamente, siempre estuvo acompañado por toda su familia. En los momentos finales se sintió arropado y querido por los suyos ante una enfermedad inesperada que rápidamente se lo llevó. El día 20 de junio de 2017 con 83 años de edad, falleció,  sin estridencias, con tranquilidad, como el eco de una chimenea  rebotando en las paredes hasta llegar al cielo; a otra vida desde la que nos observa sonriendo bajo su característico bigote blanco. Manuel CrespoManolo, Crespo l’obrer– un maestro albañil de Burjassot de los que seguramente ya no existen. Amaba a su pueblo de la misma manera que amó a su familia y él fue amado por los que compartieron su vida y experiencias.

El destino siempre recompensa a quienes lo merecen. Su memoria perdura en la calles de Burjassot y en las de muchas otras localidades a través de sus construcciones, viviendas, edificaciones industriales…que nos recuerdan su humanidad,  sapiencia y humildad.

   Javier Martínez Santamaría en colaboración con Francisco José Crespo Villalba

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

[12] Tienda del Casquero / Persona que vende vísceras y otras partes comestibles de la res no consideradas carne.  http://www.rae.es/ Consultado 25/02/2018.

 

Familia Crespo, Mestres d´Obra de Fumerals Industrials (I)  https://templersdeburjassot.wordpress.com/2018/03/24/familia-crespo-mestres-dobra-de-fumerals-industrials-i/ 

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Bibliografía:

Bien de Relevancia Local. Nivel 1, Ficha PE-5. Ayuntamiento de Burjasot.

Bonilla, J. A. T. (1997). Los gremios de albañiles en España y Nueva España. Imafronte, (12-13).

Corominas, J. (1961). Diccionario etimológico abreviado.

De Echegaray, E. (1898). Diccionario general etimológico de la lengua española (Vol. 1). Los hijos de R. Álvarez.

Desfilis, A. S. (2012, January). Conocimiento, traza e ingenio en la arquitectura valenciana del siglo XV. In Anales de Historia del Arte (Vol. 22, pp. 163-196). Universidad Complutense de Madrid.

García, AG (Ed.). (2001). La técnica de la arquitectura medieval (N ° 19). Universidad de Sevilla.

López Patiño, M. (2013). Chimeneas industriales de fábrica de ladrillo en el Levante y Sureste español. Influencia sobre otros territorios. Estudio y análisis de las tipologías constructivas. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valencia. Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Tesis doctoral.

Patiño, G. L. (2015). La ruta de las chimeneas industriales de ladrillo de influencia valenciana. In III Jornadas Andaluzas de Patrimonio Industrial y de la Obra Pública: 23, 24 y 25 de octubre de 2014. Fundación Patrimonio Industrial de Andalucía.

Patiño, G. L., Gimeno, P. V., Antón, A. M., & Marco, J. B. (2016). Proceso de ejecución de chimeneas industriales de ladrillo valencianas y murcianas. Informes de la Construcción, 68(543).

Revisión Simplificada del Plan General de Valencia.  Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos. Ordenación Estructural. Chimenea en calle Altamira. 23/09/2010. Ayuntamiento de  Valencia. Área de Urbanismo Vivienda y Calidad Urbana – Dirección General de Planeamiento.

Villanueva, Juan de, Arte de Albañilería, Prol. Angel Luis Fernández Muñoz, Madrid Editora Nacional, 1984, (Colec. Artes del Tiempo y del Espacio, Núm. 15).