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Reportorio de todos los caminos de España: hasta agora nunca vistos en que allará que cualquier viajero que quiera andar muy provechoso para todos los caminantes. Lo puesto por Pero Juan Villuga, valenciano. Año MDXLVI. Con privilegio Imperial.

Los Repertorios de Caminos aparecen en España en el siglo XVI, pertenecen a la prosa didáctica y consisten en unas Recopilaciones de Viajes o de Itinerarios de unos lugares a otros indicando los pueblos, las ventas y los puentes por donde se ha de pasar, así como las distancias parciales entre dos puntos consecutivos del recorrido y las distancias totales.

Como antecedentes más remotos, en cuanto a relaciones de caminos en España, deben mencionarse el Itinerario Antonino (Itinerario de Antonino Augusto Caracalla, s III d.C.), el Anónimo de Ravena, los llamados Vasos Apolinares o de Vicarello y las Tabletas de Lépido en los que, en  época romana, se describían las calzadas, consignándose las mansiones y las distancias parciales y totales.

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Mapa de las Calzadas Romanas en Hispania basado en el “Mapa-Indice de Vias Romanas y Caminos Milenarios de Hispania”, González Arias, diciembre 2007.  “Miliario Extravagante” (Fuente).

Los romanos aprovecharon las rutas de comunicación que había en la Península desde épocas protohistóricas y que unían puntos fortificados y lugares de intercambio. Roma amplió esa red y pavimentó parte de ella haciéndola apta para carruajes, al tiempo que se construían puentes para sustituir vados y barcas o almadías de paso. La red llegó a tener unos 10.000 km. de rutas principales, el doble de caminos secundarios y unos 1.000 km. de vías fluviales.

Entre los diversos repertorios de itinerarios hechos por geógrafos árabes sobre Al Andalus, destaca el de al-Idrisi (1100-1165), que forma parte de una obra de geografía descriptiva mucho más amplia. Los itinerarios descritos muestran la continuidad y adaptación de la red viaria romana a nuevas necesidades y circunstancias, pero también hubo nuevas rutas, sobre todo en época de los taifas. Los autores ponderan el buen servicio de alhóndigas o mesones con agua y víveres (manzil o manázil) al final de cada etapa de camino, y la vigilancia de soldados (yund) para evitar el bandolerismo; pero no hay noticias sobre situaciones concretas ni sobre su evolución.

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Copia de la Tabula Rogeriana realizada por Muhammad al-Idrisi en 1154

La aparición de los Repertorios en la España del siglo XVI es síntoma manifiesto de la intensificación de los viajes por los caminos de la Península, que dio lugar a una demanda para este tipo de publicaciones y que justifica las reimpresiones de estas obras hasta finales del siglo XVII.

En la España del siglo XVI se generalizan los viajes a medias y largas distancias, que en los siglos anteriores habían estado reservados a reyes y a princesas. A finales del siglo XV empiezan a crearse las condiciones que permiten a muchas personas empezar a viajar; los Reyes Católicos establecen la Santa Hermandad, en 1476 en Castilla y, en 1487 en Aragón, utilizando procedimientos expeditivos aseguraban la tranquilidad de los caminos y vigilancia de los despoblados; en 1497 también por los Reyes Católicos, se crea la Real Cabaña de Carreteros, que agrupa a los profesionales del transporte y facilita el tráfico de las mercancías por los caminos peninsulares. Estas dos medidas debieron tener una gran transcendencia a efectos de facilitar la movilidad de la sociedad española de la época.

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Medios de transporte del siglo XVI. Coche de caballos de la segunda mitad de la centuria. Es de sección semicircular, sin suspensión y con el eje delantero giratorio. (Fuente)

A ello viene a sumarse el uso del coche, este nuevo vehículo, un carruaje en el que la caja iba suspendida por correas, tiene su origen en Hungría y el vocablo procede del nombre húngaro «Koscsimy» o carro de Kocs, aparece a finales del siglo XV. Este nuevo medio de locomoción, el coche, viene a facilitar y a impulsar los viajes, que antes se realizaban exclusivamente a pie, a lomo de caballería o en litera. En el siglo XVI, la utilización en demasía de los coches, por nobles y personas acomodadas, llegó a producir descontento entre las gentes, hasta el punto que tanto Carlos I como Felipe II se vieron obligados a promulgar algunas pragmáticas para restringir su uso.

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Medios de transporte del siglo XVI. Silla de mulas similar a la litera de Carlos I,
conservada en el Museo de Carruajes del Palacio Real de Madrid.
Es de destacar que, viajar en este artefacto, no era ningún placer. (Fuente)

Por otro lado, también a fines del siglo XVI, el correo cobra un nuevo auge en España, mientras en 1517 se ordenó que no se harían mover las postas sino por cartas o negocios del rey, hacia 1580 aparecen establecidos los correos ordinarios y periódicos en los territorios de la Corona, extendiéndose, por tanto, el uso del correo a los particulares, y en plazo breve todas las villas de alguna importancia tuvieron sus maestros de postas y sus correos periódicos a la corte, gozando algunas ciudades de una y hasta dos expediciones semanales.

 

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Jan Brueghel el Viejo, “Paisaje con galeras”, 1603. Óleo sobre tabla. (Fuente)

En cuanto a las personas que viajaban por aquellos caminos, donde se encuentra más información es en las fuentes literarias. Así, por ejemplo, el Quijote menciona a todos éstos: arrieros, carreteros, clérigos, frailes, estudiantes, mercaderes, labradores, comediantes, rameras, galeotes, castradores de puercos, caballeros como el del Verde Gabán, funcionarios y sus familiares, la pequeña corte del Duque en jornada de caza de altanería, peregrinos «con sus bordones, de estos extranjeros que piden limosna cantando», correos y, los más temibles, forajidos y bandoleros. Don Quijote los encuentra ahorcados, colgados de los árboles, y peor aún, vivos, en la figura de Roque Guinart, en el camino de Barcelona; también habla de ellos en Sierra Morena.

Respecto a cómo viajaban estos usuarios de los caminos, también nos vale la información del Quijote: casi todos andando o en caballería propia o alquilada, la Duquesa en litera, la señora vizcaína que iba a Sevilla en coche, los comediantes en carreta, el Oidor en coche, y la mujer del regente de la Vicaría de Nápoles que se dirigía a Barcelona con su hija, con doncella y con dueña, en coche también.

Pedro Juan Villuga

Pero o Pedro Juan Villuga, fue Correo Mayor (cargo instaurado por los Reyes Católicos para alcanzar cualquier punto de la península)es decir, correo del Consejo de Estado (creado en 1523 por Carlos I), órgano supremo en el gobierno de la España de los Austrias, éste cargo le ofreció la posibilidad de ser un gran conocedor de los Caminos de España a mediados del siglo XVI. Su ascendencia valenciana la conocemos, porque él mismo nos lo indica y aunque su Reportorio fue editado en Medina del Campo, su residencia podría ubicarse en Toledo, por su condición de alto funcionario en la corte imperial de Carlos I.

El Reportorio fue dedicado al Duque de Arcos, Luis Cristóbal Ponce de León (IIº duque) capitán general de una pequeña armada destinada en Flandes, combatió en la jornada de Dourlens (13 julio 1557) y posteriormente, Felipe II lo nombró embajador en Francia. Después de la sublevación de los Moriscos en 1570, recibió en recompensa por los servicios prestados, el Virreinato de Valencia, Luis de Ponce no llegó a tomar posesión y renunció al cargo en 1572. La dedicatoria no sabemos si fue iniciativa del propio Villuga o del editor, Juan de Espinosa. Espinosa estaba casado con Catalina Mejía, miembro de una familia de mercaderes de Medina del Campo especializada el negocio de la lana y, el Duque de Arcos también traficó esporádicamente con la lana castellana.

El primer Reportorio de los Caminos de España se publica en Medina del Campo, 1546, por el impresor de Pedro de Castro a costa de Juan de Espinosa -Juan de Spinosa-, (mercader de libros -editor- de Medina del Campo) y es un libro “hasta agora nunca visto”; se titula “Repertorio de todos los caminos en el qual allaran qualquier viaje que quieran andar muy provechoso para todos los caminantes”. Compuesto por Pero Juan Villuga, valenciano en 1543; año de edición del mapa (existe una reproducción fascimilar hecha por A. M. Huntington en 1902. Parece ser que existía también una edición valenciana de 1545). Los 139 itinerarios totalizan, 5.858 leguas, que corresponden a unos 38.000 kilómetros, que en plano se reducen a algo más de 18.000 kilómetros de caminos por las superposiciones de varios itinerarios o trozos de itinerarios sobre un mismo camino.

La intención de Villuga al publicar su obra fue para ser utilizada como guía de viajeros, obra de consulta a modo de los libros de viajes actuales.  Sus dimensiones de 14 x 10 cm le otorgan la característica de libro de bolsillo. La forma en la que aparece descrito cada itinerario es la siguiente: se enuncia primeramente el título del camino expresando el número de leguas que median entre la cabecera y el final, después sigue la relación de los lugares y las ventas por las que el camino transcurre, para mencionar -tras el nombre de cada estación- el número de leguas o medias leguas, que la separa de la precedente. Los números son romanos, adoptando indistintamente la grafía de “i” o “j” para expresar la unidad, siendo la unidad mínima de distancia la media legua, a veces representada por la letra “m”.

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Repertorio de todos los caminos de España de Pedro Juan Villuga en el año de gracia de 1543. (Fuente)

En cuanto a la legua como medida de longitud, quizá un estudio detallado de los caminos de Villuga nos dará una idea de su valor en las diversas regiones españolas, pero es evidente que no podemos pedir al autor valenciano la precisión de la milla romana, tal y como se referencia en el Itinerario de Antonino. Un rápido cálculo comparativo con las distancias actuales por carretera da a la legua valores entre 5 y 9 km.

En el caso del Reino de Valencia, diremos que 11, de los 139 itinerarios, tienen como origen la ciudad del Turia y solo 3 la de Alicante y en el mismo reino, el monasterio de Valcristo es también origen de uno, el nº 10. En cuanto a destinos, ocho lo tienen en Valencia y solo dos en Alicante, aquí conviene tener en cuenta que Valencia durante el siglo XVI era la ciudad con mayor población de España (Barcelona, la quinta, Madrid que aún no era capital el 33º y Zamora el 31º). En el caso del Monasterio de Valcristo, era el itinerario que finalizaba en él, el nº 9.

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Prólogo del libro llamado Reportorio de los caminos de toda España, dirigido al estudioso y curioso lector.

En el prólogo atribuido a Pedro Juan de Villuga se ofrece este itinerario como guía para viajar entre los diversos lugares de la península y para tener a la Iglesia contenta, incluye entre esos lugares «las seys casas angelicales de Nuestra Señora», a saber: Montserrat, El Pilar, Toledo, Guadalupe, Peña de Francia y Burgos. Sin embargo, solo uno de los caminos tiene como destino Montserrat, siete Zaragoza, ocho Toledo, dos Guadalupe, uno la Peña de Francia y seis Burgos, esto indica que los destinos preferentes no eran las «casas angelicales» sino las principales ciudades peninsulares.

Santiago, parece conservar su importancia en el plano espiritual, que no en el demográfico, ni en el político ni en el comercial. Precisamente los tres itinerarios que finalizaban en dicho lugar de peregrinación tenían origen en Valencia y Alicante.

Prólogo:

“Andando escrudiñando con la pobreza de mi ingenio como pudiese hacer algún buen fruto y provechoso servicio al curioso lector, y deseoso de saber no cosas vulgares sino por la experiencia muy notorias: pareciome ser cosa conforme a nuestro apetito (pues todos los que esta vida vivimos somos caminantes), reducir a un orden y concierto todas las ciudades villas y lugares y hasta la ventas que en España hay, poniendo el cierto y verdadero camino y distancia que de una parte a otra hay, de la cual certidumbre de los caminos diversos mi larga peregrinación por toda España ha sido la maestra: y por tanto pienso que tomando el consejo desde mi reportorio para caminar a unas partes y a otras no poca congoja y solicitud quitara a los caminantes los cuales por ser informados falsamente y de oídas como dicen, pierden muchas veces los caminos o ya que no los pierden hacérseles muy largos de lo que son y muy trabajosos por haber sido engañados en su pensamiento, y esto juzgenlo los que en ello se han visto, así mismo podrán muy bien decir el que de este reportorio se quisiera aprovechar, aquel refrán castellano muy usado entre los que caminan, quien a lengua a Roma va: porque con más certidumbre se tomara lengua del que no de oídas como ya tengo dicho: volviendo pues a nuestro propósito el presente libro intitulado reportorio de los caminos se ha de leer por la ciudades villas y lugares dentro de la redondez de España desde el castillo de salsas y van por sus leguas de una en una y de media en media a Santiago y a Lisboa y a Sevilla y a Granada y la muy noble ciudad de Valencia, etc. Así mismo pueden visitar las señoras casas angelicales de nuestra señora viendo por el por donde andar, que es a nuestra señora de Monserrat (Monserrate) a nuestra señora del Pilar de Zaragoza, a nuestra señora del Sagrario de Toledo y a nuestra señora de Guadalupe, a nuestra señora de Francia y a nuestra señora de LaBlanca de Burgos: he querido aquí contar estas santas romerías para despertar a los devotos caminantes para que llegando a semejantes lugares se acuerden de hacer oración y encomendarse a quien también los puede socorrer y ayudar: por no ser prolijo solo una cosa la discreto lector quiero aquí avisar para dar fin a mi prólogo y es que si algunas faltas se hallare en libro por estar algunos vocablos corruptos o no bien acertados en sus propios nombres, atribúyanlo a diversidad de las lenguas las cuales solo un hombre no puede perfectamente entenderlas: y no a la culpa del autor pues la intención es buena”.

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El Reportorio de Villuga. Transcrito y editado por Gonzalo Arias. Anexos de El Miliario Extravagante, 3. (3)  (Gonzalo Arias numera los caminos del 1 al 139)

ITINERARIOS LEGUAS ANTECEDENTES
nº 5     De Valencia a Barcelona

Itinerario

49 Vía Augusta. Milarios romanos: (Mojón) de Trajano en Traiguera, Coves de Vinromá, Cabanes, Borriol, Chilches, y Valencia (Adriano)
nº 6     De Valencia a Zaragoza

Itinerario

59.5  Calzada romana: Valencia, Sagunto, Teruel, Albarracín, Daroca y Zaragoza (No coincide con el Camino del Cid)

Ver nota a final de artículo¹

nº 9     De Barcelona a Valcristo, monasterio de Cartujos

Itinerario

49 Vía Augusta hasta Almenara y probable vía romana destino Teruel, desvío a Valcristo

nº 10   De Valcristo a Puerta Coeli, monasterio de Cartujos, por la traviesa de las montañas

Itinerario

2 Camino medieval entre montañas
nº 16   De Valencia a Guadalupe

Itinerario

86.5 Quart, Chiva, Caudete, Alarcón, El Pedernoso, Villacañas, Toledo, Talavera, Guadalupe
nº 48   De Valencia a Teruel

Itinerario

24 Probable vía romana
nº 49   De Valencia a Alicante, camino llano por la marina

Itinerario

30 Vía Augusta hasta Gandía, sigue por Oliva, Calpe, hasta Lucentum (Alicante)
nº 50   De Alicante a Santiago

Itinerario 50.1

Itinerario 50.2

178 Segundo Camino de Santiago.

Ruta Albacete- Madrid hasta Las Pedroñeras, desde donde se dirige hacia Toledo, atravesando tramos en desuso o ya desaparecidos de la red de carreteras. (no pasa por Madrid). Coincide de manera significativa con el actual Camino del Sureste.

nº 51   De Alicante a Orihuela

Itinerario

9 Elche, Albatera, Orihuela
nº 52   De Alicante a Ciudad Real

Itinerario

157 Villena, Chinchilla, La Solana
nº 53   De Orihuela a Murcia

Itinerario

4
nº 54   De Valencia a Murcia

Itinerario

34 Por Fuente La Higuera
nº 55   De Valencia a Alicante, camino de Játiva

Itinerario

22 Játiva, Alcoy, Alicante
nº 56   De Valencia a Madrid

Itinerario

53  Prácticamente el mismo itinerario de la antigua Carretera Nacional III
nº 57   De Valencia a Sevilla

Itinerario

104 Mojente, Almansa, Chinchilla, Balazote-Linares (N-322), Andújar, Carpio, Écija y Sevilla.

Vía Augusta, Vía Hercúlea como la denominan en Andalucia, también conocida como Vía Heráclea, finalizaba en Cádiz.

nº 58   De Valencia a Alcalá de Henares

Itinerario

55  Antigua N-III hasta Arganda, continua por la carretera M-300 (Arganda-Loeches-Alcala de Henares)
nº 66   De Valencia a Lisboa

Itinerario

143 Requena, Motilla del Palancar, El Pedernoso, Toledo, Cáceres.

Era uno de los caminos principales que comunicaba Valencia con Toledo (capital imperial, entre 1522 y 1561) , a través del paso o “puerto seco” fronterizo de Requena, donde los arrendadores de aduanas castellanos tenían una de sus fuentes principales de ingresos.

nº 67   De Valencia a Santiago

Itinerario 67.1

Itinerario 67.2

188 Primer Camino de Santiago por Cuenca y Burgos (no pasa por Madrid)
nº 79   De Valencia a Burgos

Itinerario

90 Mismo trazado desde época romana
nº 80   De Valencia a Salamanca

Itinerario

92
nº 92   De Valencia a Granada

Itinerario

75
nº 125 De Valencia a Cuenca

Itinerario

32 1er Tramo del Primer Camino de Santiago
nº 126 De Valencia a Monzón

Itinerario

44 Representa la segunda hipótesis del trazado romano entre Valencia-Zaragoza, este no pasa por Teruel, se adentra en el Maestrazgo: Borriol, Pobla de Tornesa, La Barona, La Pelejaneta?, Els Pujols de Dalt?, Cati, Vallivana, Morella, La Pobla d’Alcolea, Monroyo, La Cerollera, Belmonte de S.J., La Codoñera, Torrecilla de A., Alcañíz, Caspe…

Tramo de Castellón: Morella -Vallivana, por Catí (CV-128), emplame con la CV-15, hasta Nules.

nº 131 De Valencia a Lérida

Itinerario

42 Valencia – Tarragona (Vía Augusta), Tarragona – Lérida (Vía que figura en el Itinerario de Antonino)
nº 132 De Valencia a Tarragona

Itinerario

38 Vía Augusta

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Repertorio de todos los caminos de España (hasta agora nunca visto) (1951). Mapa diseñado por Gonzalo Menéndez Pidal según el original de Juan Villuga para ilustrar su libro “Los caminos en la Historia de España”, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1951. (Fuente)

¹Nota: Valencia – Zaragoza. Itinerario nº 6: Descripción del trayecto utilizado por el Cid en la conquista de Valencia, según el “Poema del Mio Cid”,  versos 64-71.

Blázquez Martínez, J. M. (2008). La vía Augusta y el poema del Mio Cid. La conquista de Velencia por el Cid campeador. Torre de los Lujanes, (63). pp 47-49.

Descarga “Reportorio de Pedro Juan Villuga, valenciano” Edición fascímil en la Biblioteca de la Universidad de Toronto (Canadá):  https://drive.google.com/open?id=1iIzi1Gn5YZlkOH7HgTGZ6zmKua46x4Aa

 

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©®

 

Bibliografía:

Arias, G. (2002). El Reportorio de Villuga. Transcrito y editado por Gonzalo Arias. Anexos de El Miliario Extravagante, 3, Abril.

Arias, G. (2004). Repertorio de caminos de la Hispania romana: estudios de geografía histórica. Gonzalo Arias.

Blázquez Martínez, J. M. (2008). La vía Augusta y el poema del Mio Cid. La conquista de Velencia por el Cid campeador. Torre de los Lujanes, (63), 37-49.

Benítez Sánchez-Blanco, R. (1994). Nobleza y Señorío: el método. Cuadernos de Historia Moderna, (15), 384.

Cezón, J.A. Los caminos de Santiago valencianos, según el Reportorio de Caminos de Pedro Juan Villuga. El Nuevo Miliario. Boletín sobre Vías romanas, historia de los caminos y otros temas de geografía histórica. Número 8. Junio de 2009. 56-70.

Falah Hassan Abed Al-Hussein, Trade and Business community in Oíd Castile: Medina del Campo 1500-1575, presentada en la Universidad de East Anglia (Gran Bretaña) en 1982, Tesis doctoral. Adaptación y versión española es obra del Dr. Lorenzo Sanz, Director de la Historia de Medina del Campo y su Tierra. (Vol II – 11, 328-340).

Feliz, G. P. (1982). El Sistema Métrico Decimal. Su importancia e implantación en España. Cuadernos de historia moderna y contemporánea, 3.

Garza Martínez, V. (2012). Medidas y caminos en la época colonial: expediciones, visitas y viajes al norte de la Nueva España (siglos XVI-XVIII). Fronteras de la Historia, 17(2).

Hernando, M. D., & Quesada, M. Á. L. (2010). Caminos y ciudades en España de la Edad Media al siglo XVIII1/Roads and Towns in Spain from the Middle Ages to the Eighteenth Century. En la España medieval, 33, 347.

La Vanguardia: 22 de diciembre 1953,  7.

Meneses, A. D. (1976). Repertorio de caminos (Vol. 6). Ministerio de Educación.

Menéndez Pidal, G. (1951). Los caminos en la historia de España.

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http://www.traianvs.net/viasromanas/index.php Vías Romanas. Presentación. Formulario de datos. Isaac Moreno Gallo©2004. Consultado: 09/04/2018.

 

 

 

 

 

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