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LA CECA DE VALENCIA

Existen referencias a la acuñación de moneda desde el periodo romano. Cinco ciudades valencianas emitieron moneda con leyenda en latín: Saguntum, Valentia que acuño monedas de bronce con la leyenda “VALENTIA”,  Saitabi, Gili e Ilici, durante la república Gili/Kili (centro ibérico de los Villares en Caudete de las Fuentes) y Saitabi (Játiva) utilizaron una tipología ibérica, mientras que Saguntum y Valentia acuñaron con una clara influencia romana. En el periodo imperial sólo Saguntum e Ilici  (Elche) emitieron moneda durante los reinados de Augusto y de Tiberio.

Gili kili

Moneda de cobre de Gili/Kili, bilingüe (latín e íbero). Siglo II a.C. Hesperia. Banco de datos de lenguas Paleohispánicas. Numismática

En época Visigoda, al ser Valencia una importante sede episcopal durante el siglo VI, debemos recordar que se  celebró un sínodo, concilio, siendo obispo Justiniano (521-548), al que asistieron siete obispos, que debían pertenecer a la provincia cartaginense. (muchas fuentes lo citan como el Concilio de Lérida porque finalizó en esa ciudad aunque el inicio y la mayoría de las deliberaciones se realizaron en Valencia) Sus acuñaciones pertenecen al periodo de los reyes visigodos Suintila (621-631), Chintila (636-639), Ervigio (680-687), Égica (687-702) y Égica/Witiza (698-710), todas las monedas acuñadas en oro.

 

Izquierda: “Las acuñaciones reales visigodas” p 1272. Derecha: Monograma de la ceca de Valencia en época visigoda

La única moneda del periodo visigodo; encontrada a día de hoy,  donde aparece impresa la leyenda “VALENTIA” es un Triente de Suintila. Suintila asestó el golpe de gracia a la provincia bizantina de Spania, conquistando y arrasando su capital,  Cartagena en el 625.

Triente svinthila valentia

Triente de Suintila. Leyendas: anverso,  +SVINTHILA REX. Reverso, VALENTIA PIVS. Ambas “S” invertidas. Biblioteca Histórica, Universitat de València.

En los inicios  del dominio musulmán (a partir de la segunda mitad siglo VII d.C.) usaron las monedas de sus predecesores, eliminando los símbolos cristianos más llamativos. ´Abd al-Rahmån I (756-788) fue el que introdujo el patrón plata basado en el dirhem y ´Abd al-Rahmån III (929-961 d. C.) introduce el sistema bimetálico en la península ibérica, comenzándose a acuñar el dinar de oro en la al-Andalus.

La crisis que condujo, en el 1031, a la desaparición y hundimiento del Califato omeya de Córdoba supuso la división de su extenso territorio trayendo consigo la aparición de distintos estados independientes denominados reinos de taifas.

Las primeras acuñaciones que se conocen en la taifa de Valencia corresponden a los dos eslavos Mubårak y Muzaffar (1011-1020). Estos dos antiguos libertos acuñaron moneda reconociendo siempre al califa hammudí Alí Ibn Hammud, del que eran representantes locales. Todas las monedas conocidas acuñadas en el periodo correspondiente al gobierno de Mubárak y Muzaffar son dirhemes con un peso que oscila entre los 2,76 y los 3 gramos y con un alto contenido en plata. Tras la muerte de Mubårak y Muzaffar transcurrirá un periodo de veinte años hasta que vuelva a aparecer moneda acuñada en Valencia.

´Abd Al-´Aziz (1021-1065 d. C. Constructor del Palacio Real de Valencia), comenzará de nuevo a acuñar moneda, aunque siempre lo hará a nombre del falso califa Hisám II, ya que acuñando moneda en su nombre legitimaba y consolidaba también su propio poder.

moros 1

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Algunos de los monogramas de la ceca musulmana de Valencia. “Las acuñaciones monetarias en la taifa de Valencia”, pp 102 y 110.

Durante los primeros reinos de taifas (1011-1094), la acuñación de moneda en Valencia fue discontinua. En el breve periodo cristiano del Cid (1094-1102), aunque tenia  potestad para acuñar moneda debio aprovechar el numerario circulante.

En el imperio Almorávide (1102-1147), en los segundos reinos de taifas (1145-1203), el imperio Almohade (1121-1269) y los terceros reinos de taifas (1224-1233), persiste la misma problemática, la discontinuidad en el funcionamiento de la ceca de Valencia.

Vcia 1105

Ceca: Balinsiya (Valencia)
Fecha: 499H / 1105 d.C
Gobernante: Yusuf ibn Tasfin (480-500H / 1087-I074 d.C)
En la última línea del anverso aparece el nombre del emir heredero (al-amir AIi)
MTC López. Revisión del conjunto de dinares almorávides de la Loma de la Buitrera (Jaén). Arqueología y Territorio Medieval, 2014. p 242.

Es a partir de la conquista cristiana cuando la fabricación monetaria fue más regular y las fuentes son más abundantes. El rey Jaime I inició la acuñación en Valencia en 1247 y consolidó esta actividad en 1270, concediendo una serie de privilegios especiales a los monederos, funcionarios reales que trabajaban en la ceca. En las centurias posteriores esta actividad se generalizó, convirtiéndose en un elemento clave a la hora de comprender la historia económica y financiera del Reino de Valencia durante todo el periodo foral.

La primera referencia documentada de la ceca de Valencia en època cristiana que se conoce es un contrato de arrendamiento de un edificio en la calle Calatrava a Andrés Catalá, regente de la ceca real, en el año 1472.

Las instalaciones contaban con una zona comercial destinada a la entrada de metales, una fundición para plata y otra para oro, así como con talleres para fabricar cospeles y acuñar moneda. A principios del siglo XVI, la ceca se trasladó en diversas ocasiones, teniendo constancia de su instalación en un edificio de la Plaza de Villarrasa. Posteriormente, en 1556, se trasladó a la calle Zaragoza y en 1577 estaba ubicada en la calle que iba de Roteros al Carmen. A finales del siglo XVII se trasladó a dos manzanas de la iglesia de Santa Catalina, dando incluso nombre a alguna de las calles de la ciudad, como la calle del forn de la seca, última ubicación conocida de la misma. Sin embargo, carecemos de vestigios ya que esta calle desapareció en la segunda mitad del siglo XIX, fruto de las reformas urbanísticas que dieron lugar a la apertura de la calle de la Paz.

Con Felipe V, la ceca de Valencia vio muy debilitada su actividad, hasta el punto de desaparecer en 1748. Sólo de manera ocasional volvió a acuñarse moneda en Valencia con Fernando VII, pero a través de una nueva institución establecida ex profeso en 1810.

CARLOS II

Las acuñaciones de plata que Carlos II el Hechizado (1661-1700) realizó en la ceca de Valencia suponen una continuidad respecto a los tipos y valores emitidos por su antecesor Felipe IV. Durante este reinado se llevaron a cabo emisiones en los tres metales, oro (escudos o mitjos doblons), plata (dihuités) y vellón – plata y cobre (dineros menudos, menuts o diners del ramet). Las acuñaciones se realizaban en un taller que se encontraba emplazado durante el periodo que nos ocupa a dos manzanas de la iglesia de Santa Catalina, en las confluencias de las actuales calles de la Paz y Lluís Vives. El principal cargo era el de Mestre de la seca, ocupado por Luís Escrivá. Junto a éste, se tiene constancia de la existencia del escribano, encargado de anotar y asentar todas las entradas y salidas de metal, el entallador o Maestro de cuños (grabador de cuños), el Mestre de fundició, ensayador, balanzario o pesador, guardas, pesadores de afinar, obreros y monederos (marcador o cunyador).

Al final del reinado destaca la figura de Pedro Tomás, personaje destacado como Lloctinent de la seca, el cual había desempeñado diferentes cargos dentro de la fábrica como encargado del batiment del velló, y apareciendo además en distintos documentos como arrendador de las acuñaciones de plata y vellón.

Las primeras acuñaciones de reales de plata, llamados dihuités en Valencia por su valor de dieciocho dineros, en el reinado de Carlos II fueron realizadas en el año 1681 y continuaban la talla de 103 piezas por marco. A partir de 1682 se produjo un aumento de la misma, elevándose hasta las 110 piezas, debido al encarecimiento del precio de la plata según consta en la Real Carta de 13 de mayo de 1682. Desde 1693 y hasta finalizar el reinado la talla se incrementó hasta las 115 piezas por marco. Se estima un peso para el marco de plata en Valencia de 237,988 g, es decir, prácticamente de 238 g, nos proporciona un peso teórico para el dihuité de:

Hasta 1681  Talla 103 piezas:  2,31 g

1682-92        Talla 110 piezas:  2,16 g

1693-99        Talla 115 piezas:  2,06 g

Los primeros dihuités emitidos por Carlos II del año 1681 fueron realizados a martillo, sistema que continuó utilizándose hasta el final del reinado con la excepción de unas escasas emisiones realizadas por el sistema de molinillo.

ACUÑACIONES A MOLINO (1682-1683)

Carlos II, a petición de la ciudad de Valencia en el año 1682 y en un intento de frenar el descontento popular producido por el recorte de las piezas, autorizó la puesta en marcha en la ceca de Valencia de un sistema de fabricación más moderno, el molinillo o acuñación a rodillo, sistema con el cual únicamente se realizaron piezas de plata, dihuités y doblons de 3 sous o dobles reales. Este sistema había sido introducido en España por Felipe II en la ceca de Segovia en 1583, conocida desde entonces como Real Ingenio de Segovia. El sistema de acuñación a rodillo consistía en la estampación de los motivos de la moneda en una lámina de metal (riel) al hacerla pasar entre dos cuños-rodillos en los que estaban grabados anverso y reverso de la moneda y que eran accionados mediante un sistema de ruedas hidráulicas, por tracción humana o animal.

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Molino de sangre, es decir, impulsado por fuerza animal (Encyclopédie méthodique de Panckoucke, 1784).

Para la instalación de la nueva maquinaria hubo que hacer ampliaciones en el edificio de la ceca, llegándose incluso a utilizar el patio para batir el vellón. Las acuñaciones empezaron el 13 de noviembre de 1682, poniendo el virrey de su propia mano la primera plata en el crisol para su fundición, en presencia del Maestro de la ceca, Luís Escrivá, del maestro de fundición, Jerónimo Vivas, de Onofre Esquerdo, síndico del Secreto, del Mestre Racional y de Pau Lor.

Por Real Carta al Virrey se ordena la suspensión de la fabricación a molino y que las monedas que se habían fabricado mediante este sistema fueran refundidas para realizar nuevos dihuités de cuño (a martillo), indicando un volumen fabricado de 165.000 libras. En un cuaderno fechado el 15 de Julio de 1683 empiezan a anotarse las entradas de plata de molinillo a la ceca para su refundición.

EL DOBLE REAL DE 1683

Únicamente se conoce un ejemplar de doble real acuñado a molino perteneciente al reinado de Carlos II (lote 489). Este valor dejó de acuñarse en Valencia durante los primeros años del reinado de Felipe III. Al contrario de las emisiones de reales a molino, no se tiene constancia documental de la realización de dobles reales, por lo que una vez más la moneda se convierte en sí misma en un documento histórico de primer orden.

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultural Templers de Burjassot©

Bibliografía:

Dozy, R. (1984). Historia de los musulmanes de España. Libros I y II (Vol. 1). Turner.

i Lacomba, A. R. (2008). La ciudad de Valencia durante el periodo visigodo. Zona arqueológica, (9), 303-320.

Lerga, R. L. G., & Sánchez, A. R. (2003). Las acuñaciones monetarias en la Taifa de Valencia (s. XI). Arse: Boletín anual del Centro Arqueológico Saguntino, (37), 93-124.

SENDRA IBÁÑEZ, J. A. (2008). LAS ACUÑACIONES DE PLATA EN VALENCIA DURANTE EL REINADO DE CARLOS II. Archivo de Prehistoria Levantina, 27. pp 339-360.

Williams, J. G. (2005). Las acuñaciones reales visigodas. In XIII Congreso Internacional de Numismática, Madrid, 2003: actas-proceedings-actes (pp. 1269-1279). Ministerio de Cultura.

https://dieciochenos.wordpress.com/2017/05/28/coleccion-baucis-x-f-calico-1987/

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