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3.

…Por la tarde del primer dia de la fiesta no suele haber cosa particular en el pueblo que ocupo notablemente al cohetero ni á sus oficiales. Por la noche despues de haber tenido un concierto de ciegos, haberse recitado algun romance ú otra diversion por el estilo; cuando la noche ha mediado su carrera y todo el pueblo se ha retirado a descansar deseando que llegue el siguiente dia para continuar la fiesta , aquellos mozos solteros á quien el pérfido Cupido ha herido con sus invisibles flechas , pretenden dar un desahogo á sus eróticas pasiones , manifestando el amor que tienen á sus silfides con una serenata que llaman albaes. Este es un episodio de la fiesta en que el cohetero toma parle aunque indirectamente. En los pueblos de nuestra provincia las mozas solteras tienen vanidad de que sus pretendientes les tiznen con humo producido por el fuego de los cohetes las fachadas de sus casas que por razon de las fiestas han blanqueado, pues en ello creen ver grabadas las señales del aprecio que se les tiene entre los solteros. Cosa singular son las tales serenatas: una dulzaina, un tamboril; dos Bardos, y no de los que tuvo Salomon ni la Escocia ; un gran número de mozos y el cohetero ó uno de sus oficiales con un capazo sobre las espaldas lleno de cohetes, se presentan frento la ventana de la joven que quieren obsequiar. Principian con una monótona orquesta y cuando concluye la introduccion , que dura unos tres minutos , el tamboril acompaña con unos golpes pausados y pianos ; uno de los Bardos se pone a cantar improvisando el primero y segundo verso y el otro concluye el cuarteto cantando tambien de improviso el tercero y cuarto. De tales inprovisaciones suelen salir unas veces pensamientos ingeniosos y sutiles; otras, estravagancias y sandeces , de, á folio; el lenguaje es castellano, valenciano ó una mezcla de entrambos , como por ejemplo:

—Niña quo estás en la cama,

despierta si estás dormida.

—No aumentes la ardiente llama

que va acabar con mi vida.

Cuanta cósa en lo mon pasa,

¡pues anem com te que ser!

Tens al rector dins de casa

y al teu novio en lo carrer.

—Prenda de amor adorada

pomell de aroma y chesmil.

Eres niña mas salada –

que les roses en abril.

A la conclusion de cada cuarteto vuelvo la música igual á la introduccion, disparan algunos cohetes , dan unos prolongados abullidos que allí llaman relinchar, semejantes á los lelilíes de los árabes y cantan otras canciones por el estilo.

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Encyclopédie Méthodique. Tomo 1. 1782. MM Diderot. “Art de L´Artificier”. pp 119-175.

La hurí que ha estado escuchando desde el principio aquella armónica manifestacion del amor que inspira, dá mil y mil vueltas por su mullido lecho y no satisfecha de estar oyendo desde la cama se levanta con ligereza , pone desnudos los pies sobre e! suelo y con solo el grotesco camison que cubre sus torneadas formas corre á colocarse encojida debajo de la ventana para escuchar mas de cerca las coplas que entonan en su alabanza; se repite el disparo de cohetes que tiznan la blanca fachada , siguen cantándola improvisadas canciones haciéndola aumentar el férvido deseo que tiene de que llegue el suspirado día en que el himeneo haga reales sus esperanzas ; la comitiva se despide cantando, y se marcha con la música á otra parte.

Cansados de darle culto á Cítores pasan á dárselo á Momo parándose á la puerta de algun viejo regañon que por desgracia tiene dos ó mas hijas feas y presuntuosas y entre otras canciones también improvisadas y con igual filarmonía que las anteriores suelen cantar:

Ya se que tens dos chiquetes

Deu fasa que siguen bónes.

—Mes valguera que tingueres

dos póres de catorse arróbes

—Cuando paso por la puerta

me haces cara de Musolo (6)

—y como soy Teulaino (7)

solo paso, pico y volo (8)

Con estas sátiras y aquellas trovas se termina la funcion y cansados se retiran á sus casas.

Principia el día á clarear, Morfeo deja su presidencia, vuelve Febo á ocuparla y las pintadas avecillas saludan al padre de la luz con sus suaves y melodiosos trinos. El pobre cohetero, ó uno de sus oficiales sin embargo de no haber dormido en toda la noche coloca sus masclets, como el dia anterior, frente la puerta del templo, los dispara acompañando al estampido el vuelo de campanas y comienza el segundo dia de la fiesta.

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Encyclopédie Méthodique. Tomo 1. 1782. MM Diderot. “Art de L´Artificier”. pp 119-175.

Este es el dia de mas trabajo y en el que el cohetero muestra todas sus habilidades. Mientras se celebra la misa conventual hace  los disparos de costumbre y luego pasa con los oficiales á preparar el castillo. A manera de un arquitecto cuando plantea un palacio clava en el suelo los piquetes que juzga necesarios , los une por medio de cuerdas , marca los puntos donde han de ahincarse los piés derechos , y los oficiales principian á hincar dichos pies sujetándose estrictamente á lo prescrito por su director; concluida esta operacion el cohetero , para probar la solidez del trabajo , se abraza á cada madero le empuja hácia adelante y atrás y si ve que no se mueve dá por sólida la obra. Coloca las ruedas donde están ensartados los cohetes y queda montado todo el aparato.

Como muchas jentes de los pueblos circunvecinos suelen acudir á la fiesta siempre envidiosos del goce de los de aquel lugar, algunos mal intencionados intentan á veces prender ocultamente fuego al castillo; para que esto no suceda el alcalde pone dos ó mas vigilantes que no dejan acercar á nadie mas que hasta una distancia desde donde no pueden hacer mal.

Muchas veces en lugar de un castillo hay dos , uno que paga el ayuntamiento y otro los clavarios; otras, el ayuntamiento paga una cuerda y los clavarios un castillo ó viceversa. En el mayor número de pueblos por razon de economía solo se dispara una de las dos cosas.

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Encyclopédie Méthodique. Tomo 1. 1782. MM Diderot. “Art de L´Artificier”. pp 119-175.

El disparo de la cuerda no ofrece tan buena vista al público ni lucimiento para el cohetero como el del castillo , sin embargo que son mayores las dificultades que hay que vencer para que una cuerda sea buena.

A lo largo de una cuerda tirante sujeta por sus estremos hacen correr varias ruedas de cohetes, que van prendiéndose fuego por un orden sucesivo desprendiendo muchas veces otros cohetes hacia bajo y otros rayos de luz de diferentes colores con intérvalos de oscuridad, sin que por esto deje de estar prendido el fuego. Dichas ruedas caminan por solo el impulso que reciben del fuego; únicamente si por el rozamiento con la cuerda les impide la marcha, los oficiales les empujan con una caña. Presentan estas , vistas mas ó menos agradables.

El carro de fuego en cuerda, es el artefacto original con el cual se realizaban les cordaes a mediados del siglo XVIII, en todo el Reino de Valencia, recuperado por So Juan Garcia Estelles. Fuente: cuetevillar, 28/1/2010

El castillo es la obra mas bella de las del cohetero. Despues que se ha celebrado la procesion, cuando la imágen del santo patron del pueblo que llevan en andas esta entrando en el templo, una estrepitosa traca de cohetes retumba en los oidos de los concurrentes terminando con trueno de ronco estampido al que el pueblo contesta victoreando.

Segun disposicion de los señores que dirijen la fiesta, concluida la procesion , ó una ó dos horas despues , proceden al disparo del castillo; disponen lo primero cuando hay muchos forasteros y quieren dispensarles la gracia de dispararlo pronto para que no regresen tarde á sus casas , y lo segundo cuando por antojo quieren guardar la mayor diversion para despues de cenar.

Llegada la hora convenida, gran número de gente se encuentra agrupada en derredor del castillo, los balcones y ventanas se hallan llenos de curiosos y todos aguardan con impaciencia que se dé principio á la función.

Dada la órden para proceder al disparo, el cohetero y sus oficiales se disponen para el efecto atándose cuatro hilos ó cintas uno en el estremo de cada manga de la chaqueta y los otros dos en los estremos del pantalon, con objeto de que no se les pueda introducir ninguna chispa. Llegado el momento se principia disparando de uno á uno varios cohetes voladores que suben con una velocidad admirable, estallando unos con un pequeño trueno cuando llegan á su mayor altura, otros mostrando una luz amarillenta ó rojiza que ilu mina todo aquel espacio dejando ver con bastante claridad el rostro de los espectadores ; luego van prendiendo fuego á las ruedas mas avanzadas, las que jiran en torno de su eje desprendiendo luces de admirable vista, siguen á estas los fuegos de enmedio y luego las del centro, que son las últimas, se desarrollan en figuras semicirculares, cónicas ó élices con profusion de luces de mil colores que causan un maravilloso encanto ; suele concluir por una estrepitosa traca de cohetes y por la ascencion á la vez de varios cohetes voladores. Aquí es ella: los mozos que han vaciado el capazo del cohetero comprándole todos los cohetes sueltos que ha traido además de los gastados en les albaes , principian á prenderles fuego lanzandoles a diestra y siniestra sobre los grupos de gente; todos se ponen en movimiento; corren, chillan, gritan, ríen, vocean; por todas partes se ven raudales de fuego ; parece que el Piroflejeton (9) se ha salido de madre , todo el mundo aunque contento se encuentra alarmado; únicamente el cohetero permanece impasible al fuego y se muestra satisfecho por haber dado fin á su compromiso.

Izquierda: James Cutrush. System of Pyrotechny, Philadelfia 1825. Derecha: Encyclopédie Méthodique. Tomo 1. 1782. MM Diderot. “Art de L´Artificier”. Alegoría de la Pirotecnia (Fuego Artístico). pp 119-175.

En la misma noche y despues de haber desmontado las ruedas y desclavando los pies derechos que armaban el castillo se presenta en casa del alcalde ajusta su cuenta, firma si sabe el recibo que suelen darle estendido  ó lo hace por mano agena, cobra, el valor de todos sus trabajos, cena; le dan las gracias  y se retira á descansar.

A las fiestas que se celebran en los pueblos suele seguirse el que haya despues dos o tres dias en que se corren novillos; convidan como es regular al cohetero para que asista a ellas pero este ó sea por aquello que a nadie le gustar estar en la tienda despues que concluyó su hacienda ó bien porque conviene con aquel refran anglo-americano Times is money (10) no aguarda mas y se marcha en cuanto amanece.

Estas son las observaciones que tengo hechas acerca de la vida del cohetero . es uno de aquellos individuos que no gustan de revoluciones, no desea mas que haya fiestas y su mayor gloria consiste en que se le encargue la formación de un castillo ó cuerda que haya de dispararse en presencia de S.M.

Captura de pantalla (454)

José Enrique Ferriols Monrabal “La Pirotecnia Valenciana”.  p 9

He concluido con el cohetero , caro editor y voy a principiar a escribir otro tipo en que trataré tanto de cosas acuosas , como en este he tratado de cosas ígneas.

Transcripción literal del capítulo “El Cohetero” de Alejandro Buchaca i Freire, en el libro “Los Valencianos pintados por si mismos”. Obra de Interes y Lujo, escrita por varios distinguidos escritores. Valencia-1859. Imprenta de La Regeneración Tipográfica de D. Ignacio Boix, calle del Sagrario de Sta Cruz, núm 4. (pp 319-330)

Biblioteca: So Juan García Estellés, “Mestre Coeter”

 

Javier Martínez Santamaría

Associació Cultutal Templers de Burjassot©

Coeter (I)

(6)   En vez de Mochuelo.

(7)   Por Gorrion.

(8)   Por vuelo.

(9)   Uno de los ríos del infierno

(10) El tiempo es dinero

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