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Una de las primeras “aventuras” en que nos aparece Miguel de Cervantes es cuando una noche, en la puerta de su casa, fue herido don Gaspar de Ezpeleta, aventurero navarro, por un hombre vestido de negro. La justicia comenzó sus averiguaciones: el lugar donde se produjo el incidente, el hecho de que en casa de Miguel encontrasen ropa de Ezpeleta –recordemos que las hermanas de Miguel, “recibían” en casa- y un juez nuevo en la plaza, presto a encontrar un chivo expiatorio, llevaron a Miguel y sus hermanas a la cárcel.

En 1569 Cervantes sale para Roma: partida repentina, debido a una provisión real, por un duelo en el que resultó herido Antonio de Sigura, un maestro de obras que pasaría más tarde a ocupar el cargo de intendente de las construcciones reales.

Este es el texto donde se alude al duro castigo que se reservaba a los que se peleaban dentro del recinto del real alcázar:

“Sepades que por los alcaldes de nuestra casa y corte se ha procedido en rebeldía contra un Miguel de Cervantes, absente, sobre razón de haber dado ciertas heridas en nuestra corte a Antonio de Sigura, andante en esta corte, sobre lo cual el dicho Miguel de Cervantes por los dichos nuestros alcaldes fue condenado a que, con vergüenza pública, le fuese cortada la mano derecha, y en destierro de nuestros reinos por tiempo de diez años, y en otras penas contenidas en la dicha sentencia.”

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Provisión de los Alcaldes de Casa y Corte, mandando prender a Miguel de Cervantes

Fuese o no autor de esa herida, Miguel huyó a Italia y pasó unos meses en Roma, al servicio del joven cardenal Acquaviva.

Tampoco en Roma Cervantes practicó la castidad ya que durante su estancia romana fue padre de un hijo según él mismo describe. El nombre de este hijo es Promontorio y su madre el poético nombre de Silena, se le ubica en Nápoles. El nacimiento de Promontorio, según algunas fuentes, fue en 1571 en Nápoles, fruto del “…romance que mantiene el escritor con una señora de Nápoles”.

Estando en Italia abraza la carrera de las armas, en una fecha incierta, aunque parece situarse en el verano de 1571, alistándose en la compañía de Diego de Urbina, en la que ya militaba su hermano Rodrigo. Esta determinación, tomada en el momento en que la Armada de la Santa Liga, a las órdenes de don Juan de Austria, va a hacer frente a la amenaza turca, acrecentada por la conquista de Chipre, le lleva a embarcarse en la galera “Marquesa”, llegando a combatir “muy valientemente”, al decir de sus compañeros en la batalla de Lepanto. En esta circunstancia, a pesar de padecer altas fiebres, se niega a “meterse so cubierta”, ya que “más quería morir peleando por Dios e por su rey”, y, en el puesto de combate que se le asigna -el lugar del esquife-, situado en la popa del navío y particularmente peligroso, recibe dos disparos de arcabuz en el pecho, en tanto que un tercero le hace perder el uso de la mano izquierda. De ahí el sobrenombre que le daría la posteridad: “El manco de Lepanto

Una vez recuperado de sus heridas en Mesina, Cervantes toma parte de diversas acciones militares con desigual fortuna, en 1572 y 1573, por don Juan de Austria en Navarino, Corfú y Túnez. Finalmente, decide regresar a España para conseguir el premio de sus servicios, con cartas de recomendación de don Juan y del duque de Sessa.

El 26 de septiembre de 1575, la galera “Sol”, en la que había embarcado semanas antes, cae en manos del corsario Arnaut Mamí, a la altura de las costas catalanas, no lejos de Cadaqués. (Repito, final II, principio III)

Es llevado cautivo a Argel y cabe destacar sus cuatro intentos frustrados de evasión, dos por tierra y dos por mar, en las cuales siempre quiso asumir la responsabilidad. La última vez, en noviembre de 1579, es denunciado por el doctor Juan Blanco de Paz, y comparece ante Hazán Bajá, rey de Argel, que tenía fama de vengativo y cruel.

Sorprendentemente, no es condenado a muerte, probablemente por la colaboración de Cervantes en los contactos de paz que los turcos intentaron establecer con Felipe II, por medio de un esclavo renegado, llamado Agi Morato, incorporado más tarde por el escritor a sus ficciones. O quizás, también, por ciertos favores sexuales que el escritor dispensaba a su dueño.

Finalmente, mientras su familia realiza grandes esfuerzos por conseguir su libertad, es rescatado el 19 de septiembre de 1580, por la cantidad de 500 ducados, por los padres trinitarios que eran los encargados de los rescates de los que se encontraban en poder de los moros.

La madre de Cervantes se entregó en cuerpo y alma para liberarlo del cautiverio de Argel. En 1576 se dirigió al Consejo de la Cruzada y, haciéndose pasar por viuda, solicitó un préstamo de 60 ducados. Y en 1578 pidió permiso al Consejo de Guerra para participar en una operación comercial que le permitiera liberar a sus dos hijos. En 1579, Leonor de Cortinas, falsa viuda de nuevo, entrega al trinitario Fray Juan Gil 300 ducados: todo lo que habían podido reunir. De estos 300 ducados, al menos 100 los aportó su hermana Andrea. El trinitario aportará los 200 restantes del fondo general ante la imposibilidad de rescatar a otro cautivo por el que piden mil ducados. Fue liberado en septiembre de 1580.

Acta notarial (folios I, II y III) por el que los padres trinitarios fray Juan Gil y fray Antón de la Bella reciben trescientos ducados equivalentes a ciento doce mil maravedís, entregados por la madre de Miguel de Cervantes, “para ayudar al rescate de Miguel”, que “está captivo en Argel en poder de Alí Maní, capitán de los bajeles de la armada del Bey”, y que es de “edad de treinta y tres años, manco de la mano izquierda”.

El grupo de redimidos en el que iba Cervantes salió de Argel el 24 de octubre, desembarcó en Denia y llegó a Valencia hacia el 1 de noviembre. Se alojó en el convento trinitario del Remedio, junto al puente del Mar, mientras se arreglaban los papeles de los rescatados. Permaneció en la ciudad un mes largo: pudo asistir a fiestas, procesiones, misas solemnes, espectáculos…

Cervantes intentó integrarse en la sociedad haciendo valer sus méritos de guerra por haber participado en la batalla de Lepanto. Sin embargo, las autoridades no reconocieron esos méritos

En Madrid, buscó empleo sin conseguirlo, por lo que intentó conseguir un oficio en el Nuevo Mundo, y presenta el 21 de mayo de 1590, acompañada con su hoja de servicios, una demanda al Presidente del Consejo de Indias, destinada al Rey. En ella menciona, entre “los tres o cuatro que al presente están vaccos”, “la contaduría del nuevo reyno de Granada”, la “gobernación de la provincia de Soconusco en Guatimala”, el de “contador de la galeras de Cartagena” y el de “corregidor de la ciudad de la Paz”, concluyendo que “con qualquiera de estos officios que V. M. le haga merced, la resçiuirá, porque es hombre auil y suffiçiente y benemérito para que V. M. le haga merced”. El 6 de junio, el doctor Núñez Morquecho, relator del Consejo, inserta al margen del documento una negativa expresada en los siguientes términos: “Busque por acá en que se le haga merced”

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Solicitud y negativa para un cargo en América de Miguel de Cervantes

Domiciliado en Madrid, inicia una vida marcada por varios episodios íntimos: unos presuntos amores con Ana Franca de Rojas, esposa de un tabernero, que le dará una hija natural, Isabel, nacida en otoño de 1584.

La relación entre Ana y Miguel se inició en febrero de 1584. Ana llevaba cuatro años casada con Alonso Rodríguez, con quien se unió en matrimonio el 11 de agosto de 1580. Tras la muerte de su madre, en 1598, Isabel es adoptada por la familia Cervantes a través de Magdalena. “En 1599 se puso al servicio de Magdalena, la hermana de Cervantes, por dos años y por 20 ducados; su tía, además, se comprometía a alimentarla, darle techo y enseñarle a hacer labor y coser”

 

Jesús Moya Casado

Associació Cultural Templers de Burjassot

(Continua)

LA OTRA VIDA DE CERVANTES (I) https://templersdeburjassot.wordpress.com/2017/04/24/la-otra-vida-de-cervantes-i/

LA OTRA VIDA DE CERVANTES (II) https://templersdeburjassot.wordpress.com/2017/04/25/la-otra-vida-de-cervantes-ii/

LA OTRA VIDA DE CERVANTES (IV) https://templersdeburjassot.wordpress.com/2017/04/27/la-otra-vida-de-cervantes-iv/

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